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Condenados a sufrir

Cualquiera en su sano juicio podía haberlo previsto en plena pretemporada. El Rayo Vallecano va a sufrir por mantener la categoría. Esta sentencia, a priori ventajista tras la derrota en Cornellà-El Prat (2-1), responde a la lógica más aplastante que marcan presupuestos propios y rivales. El equipo de Jémez, llamado para pelear por la permanencia en Primera, se encuentra ahí mismo: luchando por no descender. La dura vida del pequeño. En 28 jornadas los franjirrojos han sumado 26 puntos. Han perdido la mitad de los partidos que han jugado y apenas han ganado seis, sólo uno de ellos lejos de Vallecas. Por cada 2 goles marcados, ha encajado 3. Ésos son los números que tanto duelen a día de hoy. Los números son pésimos, no hay lugar para la duda. Pero miren la clasificación: si la Liga finalizase ahora mismo, el Rayo se salvaría. ¿Razones para ser pesimista? Las hay. ¿Para pensar en un nuevo milagro? También.

RH POSITIVO: SÍ SE PUEDE

El balance de Paco Jémez en el banquillo rayista ha sido positivo. Hasta el momento ha logrado con cierta holgura el objetivo para el que fue contratado, que no es otro que salvar los muebles en un club de pequeñas proporciones en lo económico. Concluía el partido en Barcelona y el canario-cordobés dejaba entrever que el club debería pensar en otro técnico para lo que resta de temporada. Calentón aparte, las realidades son las que son: el equipo se sigue desangrando en defensa y se encuentra matemáticamente fuera del descenso. El margen de mejora es evidente, pero dejemos a un lado las cuchillas que quizá sea pronto todavía para cortarnos las venas. Pese a sus fatídicas cifras, el conjunto vallecano tiene posibilidades reales de salvarse y a ese clavo toca agarrarse. Por delante quedan rivales directos como Granada, Getafe o Levante en la última jornada. Diez últimas fechas para jugarse el resto y a las que se llega con posibilidades, algo que no siempre está garantizado a estas alturas. Pregúntenle si no a Córdoba o Betis.

RH NEGATIVO: PLAGA DE BAJAS

No es tiempo de ampararse en excusas ni para poner “peros” injustificados a la situación. Mas al echar un simple vistazo a la enfermería nos encontramos con la que aparenta ser una de las claves de la temporada: la ausencia de hombres clave y la consiguiente irregularidad en juego. Toño. El veterano guardamenta pasaba por un momento lúcido bajo palos en Vallecas. Pese a haber disputado solo 10 partidos, algunas de sus intervenciones dieron más de un punto a los rayistas. Aportaba una seguridad que hoy se echa de menos en superlativo. Rat. Era la esperanza para el lateral izquierdo. La irregularidad de Nacho estaba llamada a ser paliada con el regreso del rumano tras su primera buena etapa en el Rayo. Todo apunta a que no volverá a jugar en esta campaña por sus problemas en el hombro. Ebert. El alemán que deslumbró en Valladolid aterrizó en el barrio con el afán de resurgir como futbolista. Una desgraciada lesión se lo impidió. Jozabed. En su mejor momento profesional y confirmado como segundo máximo goleador del equipo, el andaluz cayó lesionado. Por suerte no es tan grave como los casos anteriores, pero su ausencia se extraña -y mucho-. Pablo Hernández y Miku. Les costó exhibir su mejor versión con la franja. Cuando finalmente lo hicieron, la ‘plaga’ también se cebó con ellos. En definitiva, asistimos hoy al limitado fondo de armario del equipo, algo en cualquier lugar razonable para los mimbres con los que se confecciona la plantilla año tras año.

RH NEGATIVO: SIN CHISPA NO HAY LLAMA

La primera mitad del Rayo frente al Espanyol fue un continuo y frustrante quiero y no puedo. Desquiciados y enredados en sí mismos, los franjirrojos enfilaban el túnel de vestuarios al descanso sin haber tirado una sola ocasión a la portería defendida por Pau López. El plan de los de Galca salió a la perfección, adelantándose en el marcador pronto y replegando al equipo para buscar hacer daño en contraataques veloces. Cerca estuvieron de conseguirlo, mientras el Rayo era incapaz de vislumbrar la forma de hacer daño a los pericos. La falta de velocidad en el juego por dentro y el nulo desborde en banda (propiciado todo ello también por el buen hacer local) conllevó un juego plano de los rayistas. A los jugadores más creativos del cuadro de Vallecas les faltó esa chispa para inquietar al contrario, para progresar y hacer útil una posesión aplastante. Una falta de ideas que costó algo más que 45 minutos de fútbol atascado.

RH POSITIVO: BUEN DEBUT DE ÖZBILIZ

“Es parecido a Piti pero con características diferentes. Tiene gran talento con la pelota”. Así definió Felipe Miñambres a Aras Özbiliz el día de su presentación con la franja. Algo más de un mes después de su llegada al club, el jugador armenio se estrenó con su nueva camiseta. Apenas disputó 35 minutos, pero en ellos se apreció en parte la descripción que teníamos de él. Fue la gran noticia del paso del Rayo por la Ciudad Condal. Lució descaro y ganas, la chispa que anteriormente mencionaba. Su entrada sobre el verde dio otro cariz a un equipo que seguía enfrascado y que coqueteaba peligrosamente con el segundo gol en contra. Sin ánimo de lanzar las campanas al vuelo y entendiendo las diferencias entre ambos, el ’16’ dejó mejores minutos en el césped que Jonathan Montiel. El canterano pasó más desapercibido en la nueva oportunidad que le concedió Jémez. Veremos qué decide el entrenador en próximos choques, aunque queda claro que más de un aficionado se ha quedado con ganas de ver al armenio más a menudo.

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