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Vallecas, territorio hostil

El Rayo Vallecano ha dejado escapar 20 puntos de 27 posibles en Vallecas. Hay mil detalles en esto del fútbol que están sujetos a interpretación y cierta subjetividad. Este dato es excepción a dicha regla. El balance de esta primera vuelta del campeonato liguero en su estadio queda en un suspenso sin discusión. Los de Jémez son los peores locales, solo por delante del Elche y Almería.

En estos nueve partidos de competición, el técnico no ha sabido dar con la tecla para espabilar a los suyos en su propio campo. Contra el Córdoba de Djukic, la misma historia que se ha convertido en norma en estos meses, el mismo resultado que tuerce el gesto de una afición que no canta en su grada ‘La vida pirata’ desde noviembre.

No se le pueden pedir cifras de récord a la franja. Nadie lo hace. Sin embargo, son tantos los puntos que han volado de Vallecas sin que el rival haya hecho enormes méritos para llevárselos en la buchaca que el regusto que queda es amargo. Miren qué hizo el Espanyol para vencer en diciembre. Miren lo que acaba de hacer el Córdoba. Lo justo y lo necesario. Ni más ni menos. El Rayo puso el resto.

Pudimos reclamar la escandalosa mano en el área contra los pericos. Pudimos retorcernos en nuestro asiento ante el gol legal anulado a Bueno frente a los andaluces. Pero hemos de exigirle más empuje a los franjirrojos. El ímpetu y la heroica parecen reservados para segundas mitades, cuando el resultado ya se inclina en contra. A la vista están los resultados. En la noche del lunes (sí, otra vez el maldito horario) la profundidad de los vallecanos no hizo acto de aparición sobre el verde. Lento y previsible, el juego de los locales quedó a merced de un Córdoba más eléctrico que se fue al descanso

satisfecho y sin sudar demasiado. Mala suerte el gol de Abdoulaye en propia puerta. Innegable. Pastoso, sin fuelle y con demasiadas costuras abiertas el planteamiento local.

Toca hacer autocrítica y redefinir un plan B. Las alternativas ofensivas con las que cuenta el entrenador rayista son de lo más variadas. Otros años no, este año sí. Son demasiadas las veces en que los contrincantes llegan con los deberes hechos a Vallecas y saben al dedillo en qué piedra tropiezan los locales una y otra vez.

El salir a por todas no puede quedar relegado a cuando toca remontar o a los partidos frente a los grandes en los que te vas a casa con 0 puntos en el bolsillo pero con la sensación de “haber sabido competir contra Goliat”. Hay que tomar por bandera un coraje que ante los verdiblancos tampoco se percibió desde una grada a cuya animación solo se le ponen trabas feas los que mandan en los despachos.

Vallecas tiene que dejar de ser territorio hostil para el Rayo. Por delante quedan otros 27 puntos por sumar en casa. Busquen el modo para mejorar los registros quienes trabajan para ello. Si fracasan no se les recriminará el no haberlo intentado, pero guardemos bajo llave la alfombra roja que tantas veces se ha tendido al rival en esta primera vuelta. Ahora que han desalojado el cuarto con las insignias para que los rayistas animen desde la grada tienen más espacio donde dejarla bien escondida.

RHOpinionFirmaJG

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