Una fábrica de sueños en el Juvenil

Uno de los equipos con mayor talento del fútbol madrileño reside en Vallecas. El Juvenil A del Rayo Vallecano a las órdenes de Diego Merino se ha ganado con fútbol y trabajo el respeto de todos. Segundos en Liga a un punto del Getafe, líderes durante varias jornadas del campeonato y todavía con la firme ilusión de pelear por el título en la segunda vuelta.

Y con otro dato que invita a la esperanza de que en el fútbol base también se puede luchar contra los grandes clubes: a estas alturas del año el Rayo Vallecano le saca cinco puntos al Real Madrid y seis al Atlético. Tanto merengues como colchoneros disputan la Champions League en categoría juvenil, pero no llegan al nivel de los de Merino.

Más allá de los números, este equipo tiene algo especial que le hace brillar con luz propia. Tiene un estilo de juego que se acerca por momentos al del primer equipo y que le hace estar en el punto de mira de entrenadores, ojeadores, representantes y del resto de estamentos del mundo del fútbol.

No es casualidad que Paco Jemez haya puesto sus ojos en varios jugadores de este conjunto: Aki, Pablo Clavería, Jonny, Nico Cañizares o Juancho, son algunos de los que han estado a las órdenes del técnico del primer equipo en diferentes ocasiones. Incluso algunos de ellos como Clavería, Aki o Joni han llegado a debutar con la camiseta del conjunto rayista.

SIN ESPACIO PARA EL CONFORMISMO

Entrar en valoraciones individuales me parecería un error importante. Primero porque el éxito principal se basa en la fortaleza del grupo y segundo porque ciertamente creo que el fútbol base es otra cosa. Me niego a entrar en este circo que valora jugadores en estas etapas de formación como si ya fueran estrellas consagradas con un futuro estelar.

Cualquiera de los que siguen el fútbol base en su día a día podría llenar cientos de folios como este en el que apuntar nombres de chavales a los que un día se encumbró como estrellas y que hoy se ganan la vida, seguro que muy dignamente, pero alejados del mundo del fútbol. Entiendo la ilusión de los padres cuando ven que sus hijos tienen ciertas habilidades. Es cierto que hacen ingentes esfuerzos para llegar a a ser profesionales, pero no es menos cierto que últimamente observo una tendencia conformista entre algunos chavales que no logro entender.

Me explico. Entrenar con el primer equipo o ser habitual en partidos de entrenamiento no puede significar que el jugador piense que ya está en el camino para llegar a la élite y que por tanto ya ha llegado a su mejor nivel de fútbol, exigencia y esfuerzo. Es un error. En ese momento siempre habrá alguien que con menos talento se esfuerce mas y te adelante en la carrera hacia la meta final. Y no sólo en tu propio equipo. Estos chavales compiten por ser los mejores en su propio club y, a la vez, contra otros cientos de miles de otros equipos que persiguen el mismo objetivo.

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EL FUTURO EN SUS PIES

No me refiero al Juvenil A del Rayo Vallecano. Es una reflexión que percibo en mi día a día como encargado de la información del Rayo Vallecano. También es un hecho que comparten los colegas de profesión que cubren la información de otras canteras. Sin embargo, este Juvenil se ha ido de vacaciones con sensaciones extrañas tras algunos partidos en los que parece que ha perdido parte de la chispa con la que encaró el primer tramo de la competición. Una circunstancia en parte normal al tratarse de un equipo tan joven que también se ha visto mermado por las malditas lesiones. Mención especial para Alejandro Pajuelo, al que todos deseamos ver pronto disfrutando en el césped.

Los que seguimos habitualmente a este equipo somos exigentes con lo que vemos es porque estamos convencidos de que este grupo de chavales tiene un margen de crecimiento increíble. Son capaces de absorber conceptos y ejecutarlos con una facilidad pasmosa. Además, tienen la firme convicción de divertirse con el balón. Por eso nadie puede pensar que el camino ya esta recorrido. La meta final de ser futbolista profesional está lejos

y únicamente con trabajo y esfuerzo se puede llegar. Tienen que comerse el césped cada vez que lo pisan y saber que representan a un club muy especial.

Estoy convencido de que este año van a dar muchas satisfacciones al club. Una razón poderosa es el cuerpo técnico que se encarga de ellos. Diego Merino es uno de los entrenadores jóvenes con más futuro que conozco. Es un enfermo del fútbol que le echa más horas de las que tiene el día y que también está buscando su camino hacia al éxito final. Y además tiene a su lado a Héctor y Miguel dando el aliento y complementando su labor con un trabajo espectacular.

Hacedme caso. Si tenéis un rato no dudéis es pasar por la Ciudad Deportiva cualquier fin de semana. Allí habrá un portero haciendo paradas imposibles, Javi, Álvaro Raúl, da igual, son todos muy buenos. Estará Quirós comiéndose la banda derecha, está de dulce. Aki arrasando por la izquierda, ¡ay negro como sigas así! Con ellos Nico, que dejó Turín por su franja y Viso que es un seguro de vida.

Por delante estará el capitán, el que lleva el alma tatuada en franjirroja, Pablo Clavería, rodeado de pequeños demonios. Pep Biel, la brújula que pone calidad en el centro del campo, Kike, que siempre busca el momento justo para dar mesura, Joni y Junior haciendo diabluras por la banda y Shafa, que si quiere será especial. Y arriba dos bichitos, Juancho, colombiano, eres muy bueno pero por favor no nos falles, y Uche, que cuando huele sangre el balón acaba dentro seguro. No están solos, veréis también a Muri, Christian, Pajuelo, Caro, Isra, Ángel, Manrique, Losada o Poblete. Lo dicho, sin distinciones, el grupo es lo que importa.

No soy quién para pedirles nada, pero me gustaría que sigan disfrutando, aprendiendo y esforzándose. Que no os líen, que no os mareen, no creáis que esto va a ser fácil. Sé que os parece complicado pensar en un futuro que vaya más allá del ahora, pero ese futuro existe, y es vuestro, si lo queréis. Cuando no haya luces, fotos, marcas deportivas, halagos, egos, dinero, prensa… entonces sólo quedareis vosotros y vuestro fútbol, y como dijo un 10 argentino algo conocido “la pelota no se mancha”.

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Vosotros sois los amos de vuestro destino pero solo el trabajo, el esfuerzo y la dedicación os pueden llevar al éxito, un éxito que solo consiste en sentir que has dado todo y que nada te pueden reprochar. El camino será largo pero siempre habrá alguien como yo que busque un hueco para disfrutar viendo a estos locos bajitos.

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