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Un Rayo enfangado

El Rayo firmó un nuevo tropiezo de esos cuya caída escuece durante varios días. La derrota no sabe siempre igual. Comparen la vivida en el Camp Nou hace un mes con ésta ante el Málaga. Vallecas asistió a un lánguido espectáculo otoñal, con un telón de fondo depresivo y con una actuación sobre el verde del más a menos, de la esperanza a lo funesto. Los de Jémez no solo no supieron aprovechar la ventaja lograda a los pocos minutos con el gol de Javi Guerra (y ya van 9) sino que acabaron sumidos en una tétrica escena de desaciertos por doquier hasta ser remontados por el conjunto visitante. Sus méritos hicieron los blanquiazules, con un Amrabat crecido ante la impotencia de la defensa rayista, pero las torpezas locales contribuyeron de lleno a un marcador que deja a la franja en descenso a falta de cuatro encuentros para acabar la primera vuelta.

RH POSITIVO: CHISPA EN BANDAS

Agradable comienzo de partido el firmado por los franjirrojos. Bebé, escorado en el extremo izquierdo, fue una continua pesadilla para Rosales. El lateral visitante sufrió una y otra vez las acometidas del portugués, crecido ante la situación. El desborde por banda, denostado por muchos en el fútbol actual, es uno de esos artes que encandilan y levantan de su asiento al aficionado. Nunca se deben perder. A las acometidas del ’23’ rayista les siguieron las de Lass, en uno de esos días inspirados que esta vez no acabó en numerito en el banquillo. Primero Miguel Torres y seguidamente el citado Rosales se las vieron y desearon para frenar al guineano. Solo Albentosa lo consiguió. En falta y con la consecuente amarilla, eso sí. Lástima para los vallecanos no haber incidido más en ataque en dichas zonas. Otro gallo hubiese cantado.

RH NEGATIVO: INSULTOS Y SILENCIO

El ensordecedor silencio que emana de la grada de Vallecas volvió a ser otro de los protagonistas. Sin ánimo de repetir argumentos pasados, lo enrarecido de la situación provoca dedicarle unas líneas al tema semana tras semana. La presencia del grito mudo en las gargantas de tanto rayista ha degenerado en un clima de lo más desagradable. La tensión que se empieza a respirar recuerda a naufragios de aciago recuerdo. Los silbidos que se llevan escuchando estos meses hacia el fondo del estadio cuando se entona el “Presa, vete ya” han empezado a mutar en exigencias de “más animar y menos criticar” e incluso insultos. Asombroso, sobre todo si tenemos en cuenta que provienen de un sector de la afición mudo y no precisamente por la afonía provocada por sus cánticos. Una imagen de locos, que pasa desapercibida para quien está de paso por Vallecas pero que desgarra el ánimo de un seguidor el rayista que empieza a deducir en qué acabará todo esto muy a su pesar.

RH NEGATIVO: UN RAYO INCONSISTENTE

La ausencia de Baena en la medular hizo recordar a más de uno el ñoño “no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes”. Jémez apostó por la dupla Trashorras-Jozabed para paliar con fútbol asociativo el esfuerzo defensivo del ausente, sancionado al cumplir ciclo de amarillas. La solución fue tal hasta que llegaron mal dadas. En la segunda parte del encuentro se vio por tramos a un Rayo roto, sin esqueleto ni consistencia para aguantar las acometidas de un rival con nada que perder. El capitán rayista no estuvo cómodo, a lo que hay que sumar el apagón de su compañero, tan poco acertado como falto de creatividad a la hora de surtir balones a los atacantes. La ristra de errores firmados por la defensa local y su fragilidad llevaron a un fatal desenlace en el marcador que no respondió sino a la lógica del juego. Y todo ello, pese a no ser el Málaga el equipo que más ha angustiado la portería franjirroja este año.

RH NEGATIVO: ¿FONDO DE ARMARIO?

Pasan las jornadas y siguen las dudas sobre el fondo de armario que tiene el proyecto 2015-2016. A diferencia de anteriores ocasiones, el propio Jémez sí se pronunció al respecto a principios de temporada asegurando que esta plantilla tiene calidad para pelear por algo más que evitar el descenso. A más de uno le hubiesen parecido más adecuadas aquellas palabras un año antes pero no fue así. A día de hoy la realidad sigue dejando más incertidumbres que certezas. Una corriente de opinión asegura que el equipo cuenta con esa calidad y solo es cuestión de tiempo que explote. Otra, más pesimista, ve lo que hay y cree que no hay mucho más. Los resultados son los que son y esta vez no se atisban con tanta fuerza las señales esperanzadoras que se veían en campañas pasadas. No se puede negar que ha habido destellos, pero o comienzan a ser menos intermitentes o tocará sufrir hasta el último segundo sin que esta vez aparezca el Tamudo de turno para arreglar el desaguisado.

RHOpinionFirmaJG

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