post20161109-1a

Todo es mentira

6 de noviembre de 2016. “El Consejo de Administracion del Rayo Vallecano de Madrid S.A.D. comunica la no continuidad como entrenador del primer equipo, labor que ha venido desarrollando hasta la fecha, de D.José Ramón Sandoval Huertas”. Con este escueto comunicado el Rayo Vallecano pasaba página en su banquillo después de 13 jornadas disputadas, con 4 victorias, 3 empates y 6 derrotas.

Ni es el primer despropósito de Martín Presa en el Rayo Vallecano ni será el último. Es inútil buscar una explicación lógica a la destitución del entrenador, como también lo sería buscarla sobre su contratación o sobre cualquier otro tema que ataña a la toma de decisiones en la entidad de la Albufera. El Presidente del Rayo Vallecano actúa de manera independiente y caprichosa atendiendo a los criterios que sólo él tiene en la cabeza. No es una afirmación propia, es lo que me han trasmitido todas las personas que alguna vez han tenido que interactuar profesionalmente con él. Y eso incluye a sus cercanos, a sus lejanos, a sus afines y a sus detractores. El único criterio conocido es su falta de criterio.

En cualquier caso, un poco de contexto para las líneas que siguen. Lo que voy a intentar exponer en esta pieza es una combinación de datos y hechos comprobados con una serie de opiniones y percepciones sobre lo acontecido estos meses. No hay más pretensión detrás que mantener el pequeño hilo de compromiso que une a Rayo Herald -muy lejos de lo que fue- con la actualidad del Rayo Vallecano.

La segunda etapa de Sandoval en el Rayo Vallecano ha sido un error. La posibilidad de entrenar al equipo que le dio la primera oportunidad en el fútbol profesional, trabajando cerca de casa y con el reto de repetir el éxito del ascenso, era un caramelo envenenado para Sandoval. El técnico acabó aceptando el cargo en una posición de debilidad manifiesta respecto a su plantilla, con un contrato reducido tanto en duración como en compensación. El pulso con los veteranos, en caso de producirse, estaba perdido de antemano.

Prometí datos hace un par de párrafos. La primera oferta de Martín Presa al representante de Sandoval -en el habitual piso despacho que se utiliza para estos menesteres- fue de 50.000 euros por una temporada. El acuerdo final se cerró en unos 150.000 euros para el técnico y 90.000 a repartir entre sus dos ayudantes, el segundo entrenador y el preparador físico. En total unos 250.000 euros para el cuerpo técnico. Como referencia, unas diez veces menos que lo empleado en Jémez y sus ayudantes la temporada anterior en Primera que terminó con descenso a Segunda División.

Nota sobre esta comparación para evitar malentendidos. Ni lo uno es mucho ni lo otro es poco. Cada uno firma lo que firma, negocia como negocia, pide lo que considera y actúa como cree oportuno, de eso se trata. A partir de ahí de nuevo los datos. Atendiendo a sus registros e historial, Sandoval no es un técnico de primer nivel nacional, es un entrenador de un nivel aproximado entre Primera y Segunda. No ha conducido al Rayo Vallecano a ser el mejor de la historia en Primera, pero tampoco le ha descendido a Segunda División. De hecho, su historial en Vallecas ha sido ascender al filial, ascender al primer equipo -en unas condiciones mucho peores que las actuales, pero con una plantilla de gente comprometida y responsable- y luego conseguir la permanencia en Primera. Sí, estuvo en los fuegos de hace años, incluyendo una visita a los juzgados con Míchel, Coke y Cobeño (capitanes y rayistas) en la que se puso sobre la mesa que no ascender era desaparecer para la franja. No, no estuvo en Anoeta. Y ahora sí, es responsable de haber dejado al Rayo con 15 puntos en 13 jornadas, a 3 del ascenso a 1 del descenso. Cada palo que aguante su vela.

En mi opinión, y volvemos a las percepciones, Sandoval y su cuerpo técnico están sentenciados desde el mismo día que Roberto Trashorras decidió posicionarse en su contra. Podríamos repasar detalles del famoso aquelarre de Almería, con el pseudo vómito de Miku para justificar que horas antes se había negado a jugar, pero empecemos por la confección de la plantilla. La única petición de los técnicos el pasado verano fue Juan Muñoz, joven delantero del Sevilla que ni fue considerado por Martín Presa porque no le conocía y no era un buen reemplazo para Miku. Los fichajes de última hora estuvieron avalados por Ramón Planes, director deportivo de urgencia después de la negativa de David Cobeño. Formado en la casa y conocedor del vestuario actual, el ex-guardameta lo tuvo claro en verano: si él era director deportivo había más de uno que salía por la puerta del vestuario el día siguiente. Hablando de salidas, la petición de sacar a Piti y a Miku del vestuario, para empezar el año sin palos en las ruedas, tampoco fue atendida por los responsables del club.

Por cierto, la posición del club en verano con los canteranos, por buena pinta que tengan como Pablo Clavería, era que se marchasen. Dos casos flagrantes: con Rat en rebeldía durante el verano, los responsables deportivos propusieron que no volviera, apurar en esa banda con Nacho y darle una oportunidad al joven Aki. Conclusión: renovación unilateral del presidente para el lateral rumano.

Con Fran Beltrán -que por cierto comparte representante con Sandoval, es justo decirlo si luego afirmamos que Baraja lo comparte con Trashorras- la respuesta de renovación obtenida desde la presidencia fue que el joven centrocampista no tenía nivel ni para Segunda y que nada de renovarle, que bastante suerte tenía con que el Rayo le promocionase. Hoy es internacional en categorías inferiores, con equipos de Primera y Segunda dispuestos a contratarle a coste cero el próximo verano.

Es relevante mencionar lo de la cantera porque fueron ellos los que tuvieron que dar la cara en Tenerife, cuando 12 de 25 profesionales estaban de baja, 4 de ellos sin forma humana ni divina de encontrar la realidad de la lesión con una prueba médica. Sí, fue la semana de la famosa bajada al vestuario del Presidente, al que en esa ocasión la actitud de sus propios jugadores favoritos llegó a indignar. La verdad de lo sucedido esa semana es que Raúl Martín Presa baja al vestuario a pedir explicaciones porque un empleado del club le advierte de un episodio bochornoso. Al Presidente del club le avisan de como, en el desayuno previo al entrenamiento, Miku anticipa a sus amigos de la plantilla que curiosamente “esta mañana, mira por donde, me van a doler los isquios”. Dicho y hecho. Una rato después, el venezolano se retiró de la sesión por culpa de unas molestias musculares y se borró del siguiente partido. El ariete no pudo viajar a Tenerife, como tampoco pudieron Javi Guerra, Piti y Trashorras, compañeros habituales de Miku en esa mesa de desayuno y cuyas respectivas resonancias magnéticas, una detrás de la otra, dieron todas negativo. Ni rastro de lesión demostrable pero, a diferencia de lo que les sucede en sus respectivos trabajos donde deben justificar médicamente sus bajas, el dolor de los futbolistas no se puede cuestionar y todos ellos quedaron fuera de la convocatoria por precaución. El resto de ese mini episodio ya se lo conocen: canteranos de menos de mil euros al mes dando la cara en la isla y los veteranos “sufriendo” en casa con las piernas en el mismo hielo del champagne que ya tenían comprado para cuando echaran al entrenador. Esto último dicho en sentido figurado, para que se distingan las metáforas de los datos.

Consecuencias esperadas de no tener de tu lado a Roberto Trashorras, uno de los mejores futbolistas que ha tenido el Rayo Vallecano en las últimas cuatro temporadas y enlace directo, sin intermediarios, entre césped y palco. Si la cruz del capitán al técnico ya estaba echada desde el episodio del “capitán de mierda” en Almería, el cambio frente al Numancia y la suplencia contra el Girona cerraron el círculo de forma definitiva. Ser el catalizador y uno de los grandes artífices del juego brillante desplegado por el Rayo temporadas anteriores -sin contar la pasada- otorga privilegios de peso en el club y Trashorras los tiene. Atacar y demonizar lo visto sobre el campo en el pasado sería tan mezquino como obviar los datos tangibles que ofrece esta temporada el veterano capitán de 35 años.

Hasta la jornada 12, Trashorras era de lejos, el jugador que más balones perdía por partido, tanto en cifras netas (66) como en proporción a minutos jugados (un balón perdido cada 20 minutos de juego). Con únicamente 29 recuperaciones, su balance de -37 es opuesto a lo ofrecido por compañeros de posición como Fran Beltrán (15 perdidos, 53 recuperados, +38 de balance). Datos sujetos a interpretación en cualquier caso porque para que haya magia hay que arriesgar y con un gran ejercicio de abstracción podemos asumir que Trashorras juega en vertical y ahora arriesga mucho en los pases. ¿Hay datos no susceptibles de interpretación? Sí, los del GPS, que en un partido concreto llegaron a mostrar la misma distancia en alta intensidad del número 10 y del número 1. Sí, del portero. Los mismos datos y vídeos de los entrenamientos previos a la destitución de Sandoval que Raúl Martín Presa pidió revisar al ver que el gallego estaba fuera de la convocatoria. “Qué vergüenza”, espetó uno de los asistentes a esa reunión viendo los datos y las imágenes del vídeo. “Cristiano también entrena mal y siempre juega“, sentenció con su respuesta el Presidente de la entidad.

¿Pero saben qué? Todo es mentira. Seguro que estoy equivocado, como en todo lo que digo por el twitter de @rayoherald. Todo será tan mentira como que Íñiguez se lesionó en una camilla de Elche para 3 semanas y ya va para 4 meses o como habrá que fichar otro portero porque a Toño le pusieron mal el ligamento de su rodilla. Mejor pregunten a los de dentro, a los que lo ven, a los que aún sienten la franja. En ellos está la verdad, no en estás líneas. Pregunten a esos trabajadores que están dentro del vestuario, que conocen y comentan el tufillo de Anoeta y el recorte de salarios que les ha llevado. A esos veteranos que han estado en mil equipos y que “no han visto una cama semejante a un técnico en ningún otro sitio”. Pregunten a los chavales de la cantera las barbaridades que oyen y los comportamientos que presencian. Pregunten a esos que trabajando duro para recuperarse se han tenido que salir del gimnasio, dejando de hacer bicicleta, porque no se creían los comentarios y la actitud de sus compañeros, de la que sentían vergüenza ajena. “El Rayo Vallecano quiere agradecer los servicios prestados al hasta ahora entrenador del equipo y le desea suerte en su futuro profesional”. Añadan ese breve cuando echen al siguiente, queda más elegante.

Post a comment