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Tito y 10 más

Unir mi vida periodística a la franja roja me otorga el privilegio de escribir sobre actores que jamás interpretarán un papel principal en las películas de papel que aparecen en los diarios deportivos. Este artículo apunta a uno de los futbolistas con perfil más bajo de Primera División. No hace ruido, ni dentro ni fuera del campo, ni dentro ni fuera del vestuario. No concede muchas entrevistas, aunque jamás se negará a atender a un periodista. Probablemente ni siquiera sea reconocido por el barrio, aunque lleve ya un lustro dando patadas al balón en el Rayo Vallecano. No mete goles, entre 1 y ninguno por curso. Le gusta la estabilidad, ya que a sus (casi) 29 años tan sólo ha militado en 4 escuadras: Alcalá, Mallorca B, Alcorcón y Rayo Vallecano. No es conocido fuera de Vallecas, hasta el punto de que muchas veces compañeros de otras ciudades que vienen a narrar el partido me preguntan quién es. Nuestro protagonista se llama Roberto Román Triguero, aunque quizás por ese nombre ni les suene a muchos hinchas del Rayito. Porque su etiqueta futbolística, esa que exhibe con esfuerzo y brega incansable en el carril derecho, luce 4 letras. T-I-T-O. Tito y 10 más.

Tito ha renovado su contrato con el Rayo. Amplía su vínculo 2 años más, hasta 2016. Si lo cumple habrá jugado ya 7 campañas en el conjunto franjirrojo, un logro nada fácil en el fútbol moderno. Tito es de esos futbolistas que a mí me gusta bautizar como “con etiqueta MAT”, de Madrid al Tanto, programa de radio de Onda Madrid que cuenta el fútbol de tierra desde hace muchísimos años. Este lateral derecho se curtió en los campos modestos de ‘Madriz’ con las casacas de Alcalá y Alcorcón, antes de dar el salto al Rayo. Tito posee una virtud nada fácil de encontrar en un futbolista profesional. Ofrece el mismo rendimiento en Segunda B, Segunda y Primera División. Una capacidad de adaptación asombrosa. Es como si pudiera jugar 3 partidos diferentes en sendos días en todas las categorías. De él dirían las 3 crónicas, escritas por 3 plumas diferentes, que cumplió, defendió bien y se animó en varias ocasiones a subir por el pasillo diestro para colgar balones al área rival. Tito siempre cumple. Quizás por eso algún día, narrando algún partido desde la incomparable cabina 18 de Vallekanfield, me salió aquello de “Tito y 10 más”.

Veía muy complicada la renovación de Tito. Pero mucho. Ha sido una campaña muy difícil para él, mediatizada por las lesiones y lejos del sello habitual de “2” indiscutible. Ha disputado menos partidos que nunca, ha tenido

menos protagonismo que nunca, ha rendido por debajo de sus prestaciones medias. El club valoró seriamente la incorporación de Rukavina, defensa serbio del Valladolid que acaba de firmar por el Villarreal. Pero al final Tito se queda. Y necesita reivindicarse desde el minuto 1 de la pretemporada. Adquirir ese gran tono físico que suele exhibir y adueñarse sin negociaciones previas del costado diestro. Como siempre desde que Coke Andujar se marchó al Sevilla. Porque en aquella ocasión Tito, como siempre sin hacer ruido, paso de suplente indiscutible a titular indispensable.

Tomo prestada la famosa frase de un presidente que dirige el club más poderoso de la ciudad en la que convive la franja roja: Tito ha nacido para jugar en el Rayo Vallecano. Es una hipérbole para ilustrar que actores como Tito siempre han sido aplaudidos por la hinchada vallecana. Por su entrega, por su modestia, por su esfuerzo, por su humildad, por su trabajo, por su profesionalidad, por sus ganas, por su solidaridad.

Será otra vez uno de los capitanes del Rayo, algo que no utilizará ni una sola vez para pegar un alarido en el vestuario, pero usará 1000 y una veces para dejarse la vida sobre el pasto, mágica palabra que utilizaba Don Alfredo Di Stefano, ex entrenador de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano. Y lo hará siempre con su perfil bajo, lejos de las redes sociales, esquivando los flashes y activando ese sube-baja-sube-baja que por momentos lo convierten en un lateral incansable. Es un tipo tan modesto que siempre me ha llamado la atención que a menudo se queda sin voz en las entrevistas radiofónicas, quizás una metáfora de ese segundo plano que nunca abandona por iniciativa propia. Tito y 10 más. Así fue siempre y así seguirá siendo. El Rayo necesita la mejor versión de un futbolista que dignifica, en cada función que se la enfunda, esa camiseta cruzada por una banda roja.
RHOpinionFirmaCSB

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