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¡Que lo haga otro!

Estaba viendo la tele cuando de repente vi por enésima vez esa escena de Los Simpsons en la que Homer se erige como representante vecinal y su lema para ganar votos es “¡que lo haga otro!” ante los fastidiosos quehaceres del día a día como sacar la basura de buena mañana. Y empecé entonces a pensar que la situación actual del Rayo Vallecano se parece bastante al discurso populista de Homer y su lema principal. Que lo haga otro. Me explico.

Todo se volvió muy turbio desde Anoeta, todo el mundo cree saber, es más sabe y sienta cátedra. Yo estuve en Anoeta, y vi un partido nefasto para un equipo que se jugaba la vida. Un equipo al que le valía ganar para quedarse en Primera División y ante un rival que había preparado la fiesta de la salvación rayista. Sí, yo vi a Carlos Vela fallar una ocasión que sólo fallaría mi abuela si le doy un mando de la videoconsola. Vi un equipo sin alma y sin ideas, vi un equipo que no supo hacer lo que debía.

También vi como un niño de 17 años salía e intentaba hacer todo lo que fuera necesario para dejar al equipo de su barrio y de su vida en Primera y así poder seguir viviendo su sueño. A ese niño, hay quien dentro del Club hasta le culpa del descenso, sí, tal cual. Ese niño del que también han dicho que su problema eran las “compañías” pero que pocos se han parado a pensar en los golpes que le ha dado la vida a sus ya, 18 años. Pero eso es el fútbol, gente que juega con las ilusiones y el futuro de chavales por intereses vacíos de moral y bastante poco éticos. Algo, por cierto, que ahora puede volver a pasar con el futuro de otro chaval de 17 años que en 15 jornadas en Segunda División ha mostrado que tiene fútbol y ganas para repartir. Fútbol moderno lo llaman.

Pero volvamos a Anoeta. Todo el mundo sabe, afirma y sienta cátedra sobre cuántos jugadores del Rayo Vallecano se “vendieron” ese día. Dan nombres y apellidos con total impunidad. ¿Alguien ha ido a un juzgado a poner una denuncia? ¿Alguien tiene alguna prueba más allá del “a mí me han dicho que”? A día de hoy, no. Ni siquiera la Liga de Fútbol Profesional ha ofrecido resultado alguno de aquella investigación abierta tras el partido por “oscilación brusca en el mercado de apuestas”, algo que ocurre cuando una cuota de apuestas alcanza un nivel superior al considerado normal. Han pasado seis meses y nadie tiene pruebas de nada, y si alguien las tiene, las oculta. Después de ese partido de Anoeta, alguien me llama y me dice: “-Mañana Paco va a dar una rueda de prensa para decir que hay jugadores del Rayo que se han vendido. Va a dar hasta los nombres”.

Evidentemente hago mi trabajo que es preguntar e informar y espero. La rueda de prensa no será el lunes sino el miércoles 11 de mayo. Nadie sabía lo que Paco iba a decir esa mañana en la sala de prensa de la Ciudad Deportiva. Y Paco sacó el pasaporte, el resto lo conocéis. Esa misma noche entrevistamos a Paco en el ya extinto Al Primer Toque con Héctor Fernández y yo le pregunto: “Paco, si hubieras dado esta rueda de prensa el lunes ¿habrías dicho lo mismo que hoy? ¿Esta rueda de prensa sería por el mismo motivo?”. Respuesta de Paco: “Sí”

Otro ejemplo. En la previa al partido de Tenerife de esta temporada, ya con Sandoval al mando, el equipo se presenta con las bajas por lesión de: Toño, Iñiguez, Dorado, Baena, Piti, Embarba, Clavería, Zuculini, Quini, Trashorras, Javi Guerra y Miku. De los 12 lesionados, sobre cuatro de ellos el Club no emite parte médico, Piti, Javi Guerra, Miku y Trashorras. Desde ese preciso momento se dice con total seguridad que los cuatro están fingiendo una lesión y que “se borran” para este partido. Una vez más voy a la rueda de prensa previa y le preguntamos a José Ramón Sandoval sobre estos jugadores sin parte médico. Respuesta del entrenador: “Hay algunos que tienen molestias, por eso no hay partes médicos, y no queremos arriesgar con ellos”. Y si el entrenador dice esto ¿quién soy yo para dudar de su respuesta?

Utilizo estos ejemplos para hacer la siguiente reflexión. Resulta que todos creemos saber la verdad, preguntamos a los protagonistas que dicen lo contrario y entonces el argumento es: “la prensa calla lo que sabe, tenéis que contar la verdad” Y ellos, los que están dentro del vestuario y saben si se vendieron en Anoeta o si se borraron de Tenerife, callan o lo niegan. Entonces es cuando llega la famosa arenga de Homer, ¡que lo haga otro!. Que lo haga el periodista y así lave mi imagen, que lo haga el periodista que para eso está, que lo haga el periodista que para eso le pagan, que lo haga el periodista que ahora me conviene, que lo haga el periodista que luego ya le daré alguna entrevista, que lo haga el periodista que así no me pitan, que lo haga el periodista que en el día a día no le saludo ni se cómo se llama pero que el otro día le llamé porque no juego, que lo haga el periodista que así cuando no tenga trabajo le puedo volver a llamar para que hable de mí, que lo haga el periodista que así tengo a quién pitar, que lo haga el periodista que necesito un culpable, que lo haga el periodista que este no regala camisetas, que lo haga el periodista que así a este no le renuevo y me lo ahorro, que lo haga el periodista que cuando me pida un aumento así le digo que no. ¿Sigo? Que lo haga otro.

Pero yo digo, ¿acaso los profesionales han dicho una cosa en rueda de prensa pero pensaban otra?, ¿acaso han mentido y luego han contado la verdad para propagarla?, ¿acaso han utilizado a compañeros? No lo sé, yo hago preguntas y ellos responden y como no tengo pruebas de que me hayan engañado, les creo. Y si lo han hecho, que sean ellos los que salgan del lío, a mí que no me busquen. Y así lo veo yo, nadie me puede exigir como periodista contar algo de lo que no tengo pruebas, buscarlas sí. No me gustaría que nadie se dedique a dudar de mi integridad profesional y por tanto yo no lo hago. Bastante mal está mi profesión.

Puedo ser muy iluso, puedo tener pocos amigos en el fútbol, puedo tener pocos “trinques” como algunos llaman cada vez que les regalan algo, pero vivo muy tranquilo. Todo eso lo tengo fuera del fútbol, se llaman amigos y es bueno tener pocos pero buenos. El mundo del fútbol en mi corta carrera hasta ahora, me ha dado pocos amigos, y no me quita el sueño. Porque los que me ha dado son muy buenos y jamás me han puesto en la situación de elegir entre ellos y mi profesión, por cierto.

Y si esto parece un ataque a los protagonistas, desde luego no es mi intención. Porque también conozco la otra parte, ojo. La del “si me tratas bien tranquilo que yo soy bueno” y esto pasa, os lo aseguro. Con jugadores, entrenadores, presidentes y hasta con el que riega el campo. No soy mejor que nadie, pero nunca me ha hecho falta recurrir al chantaje. No por nada, es que no me sale, lo siento. Parece ser que lo bueno entre el periodista y el protagonista es tener una relación simbionte en la que las dos partes se alimentan de sus bilis y así los dos “salen ganando”. Lo dicho, aquí que no me esperen, no valgo.

Así que seguiré preguntando, lo que me dejen, y escuchando las respuestas de los protagonistas, los que quieran darlas. Y seguiré creyéndoles cuando me contesten. Y si ellos mienten en esas respuestas, y tengo pruebas de que así es, lo intentaré demostrar. Mientras tanto, si queréis lo contrario, que lo haga otro.

RHOpinionFirmaRG

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