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Progresa adecuadamente

Vallecas asistió a la primera victoria del Rayo en casa de la temporada. Los goles de Trashorras y Javi Guerra sirvieron para imponerse a un Sporting de Gijón que jugó con 10 hombres desde el minuto 35. A pesar de ello, los asturianos recortaron distancias en el marcador y por momentos obligaron a los locales a sufrir para conseguir los 3 puntos. El conjunto de Jémez mostró una clara mejoría respecto a su último encuentro ante su hinchada, la cual volvió a animar con cuentagotas debido a la “huelga indefinida” promovida por Bukaneros.

RH POSITIVO: UN BLOQUE

Diez han sido los días transcurridos desde que el Dépor destapase todas las vergüenzas de un Rayo al que parecían haber robado el alma. La incapacidad manifiesta para defender las acometidas rivales dio como resultado una sangría que torció el gesto a más de uno pensando en lo que estaba por llegar. El choque ante la UD Las Palmas sirvió como primera medida para espantar fantasmas y fue ante los asturianos cuando por fin se ha enderezado el rumbo.

El Rayo que saltó a Vallecas en la noche del miércoles sí defendió como un todo, desde el primero hasta el último. Las escasas ocasiones en contra así lo demuestran. Y ojo al chaval que se está haciendo fuerte en la defensa franjirroja. Diego Llorente empieza a dar síntomas de lo que apuntó en su momento Saúl. Magnífico el nivel mostrado por el jugador cedido por el Real Madrid. Llamado a ser importante, su partido ante los sportinguistas no suena a excepción sino a regla.

RH NEGATIVO: ¿CONDENADOS A SUFRIR?

Y si en defensa se tocó la corrección -salvo en el error de Amaya que propició el gol visitante-, en ataque faltó acierto. Vale, esto no es la Castellana y sobraron ocasiones, pero lo fallado contra el Sporting clamó al cielo. A este Rayo le cuesta matar los partidos y es algo que se observa desde pasadas temporadas. Es una asignatura pendiente a corregir, no por la salud cardiaca del aficionado, sino por el propio bien del equipo. Terminar sufriendo contra un equipo en inferioridad numérica no puede darse con tanta facilidad, por mucha franja roja que se lleve en la camiseta.

Es el único “pero” a una buena actuación global. ¿Corregible en un futuro? Por qué no. No se trata de una condena perenne e intocable. Falta acierto en decisiones en el césped y eso se puede trabajar, como a buen seguro se empieza a hacer desde mañana mismo.

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RH POSITIVO: GENIO

Llegó a Vallecas en el verano de 2011, de la mano de un tal Miguel Pérez Cuesta, un titán que ensombreció todo a su alrededor en el equipo del barrio salvo el Tamudazo. Tal fue su temporada superlativa que del compañero con el que aterrizó en el cuadro de Sandoval poco se habló ese año: Roberto Trashorras. Todo cambió a la campaña siguiente, cuando el de Rábade empezó a liderar el proyecto de Jémez con protagonismo que le faltó en sus anteriores aventuras futboleras.

Siempre había prometido, asombrado a unos y frustrado a otros porque veían en él al clásico pelotero que nunca terminaría de cuajar. Por fortuna para los rayistas ha sido en su etapa franjirroja cuando lo ha hecho, convertido en un genio imprescindible para mover la maquinaria del equipo. Ante el Sporting exhibió todas sus virtudes sin pudor alguno, dando al juego una fluidez maravillosa por momentos, atreviéndose con algún regate de los que despiertan el “oh” en la grada, decidiendo con acierto, ejecutando en el momento justo. Fue clave en el triunfo y lo volverá a ser este año. Disfrutémosle.

RH POSITIVO: JUEGO LIMPIO

Sumergirse con el marcador en contra en un campo como visitante suele ser un tedio insufrible. El vencer a toda costa se impone con especial dureza en estos minutos en no pocos estadios. Por arte de magia, si son los locales los que apuran un resultado favorable, la muchachada que compone el grupo de los recogepelotas desaparece cual fenómeno paranormal.

No es la única excepción –por fortuna-, pero cabe destacar que esto no se ha visto en Vallecas desde hace un tiempo. Frente a los de Abelardo se estaba pasando mal y apretaban en la medida de sus posibilidades. Sin embargo, no les faltaron balones tras saques de banda o de meta. El grupo de recogepelotas actuó con diligencia incluso teniendo que escuchar alguna crítica del listillo de turno desde la grada. A todos nos gustaría que nos tratasen así lejos de nuestra casa. Es simplemente juego limpio y a veces parece que se nos olvida, que nos jugamos la vida en esto y la palabra “nobleza” queda como brindis al sol en el himno del club.

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