Premio al mejor concepto

Noventa y dos minutos de frustración dejaron paso a una explosión de alegría en Los Cármenes. Un remate cruzado de Manucho, tras un ejercicio de coraje de Embarba y Jonathan Pereira y una asistencia sublime de Kakuta, dejó finalmente en evidencia la propuesta futbolística de Joaquín Caparrós. El Granada centró todos sus esfuerzos en destruir cualquier intento de creación visitante. Nueve piezas defensivas y dos atacantes como plan de desgaste inicial, encomendados a una acierto puntual propio o a un error puntual ajeno. Un concepto rácano.

Con el Granada soplando y moviendo la mesa, el Rayo Vallecano fracasó en su habitual intento de construir un castillo de naipes sobre el tapete nazarí. Imprecisiones, golpes, caídas, tropiezos y balones perdidos se contaban por millares. Desgracia para los ojos de aquellos que hacen el esfuerzo de ir a un campo de fútbol un viernes laborable por la noche.

No mejoró el panorama con el paso de los minutos. El Rayo Vallecano no encontraba el

camino para desplegar su fútbol habitual. El equipo perdía fuelle físico por momentos, circunstancia que aprovechaba Caparrós para buscar un zarpazo que le diera la victoria. Rochina, El-Arabi y Juan Carlos entraron al césped para acompañar a una solitaria isla en ataque llamada Piti. Así las cosas, el balón merodeaba en exceso la meta de Toño mientras los centrales -ambos amonestados y con Amaya al borde de la expulsión- reblandecían su postura.

La sensación de un inevitable reparto de puntos invadía a los presentes, aunque con argumentos muy distintos en ambos bandos. El Rayo Vallecano no merecía ganar por su mala ejecución de una buena propuesta futbolística. Por el contrario, el Granada no merecía ganar aún ejecutando a la perfección una propuesta futbolística tacaña y más que dudosa.

A pesar de todo, la emoción de un resultado tan incierto combinada con el cansancio acumulado añadió atractivo al choque en su recta final. El empuje a balón parado y la energía de los

refuerzos arrimaban con cierto peligro al Granada sobre el área franjirroja. Y entre tanta suciedad, justo antes del pitido final, apareció una combinación mágica de factores para castigar a unos y recompensar a otros.

Embarba y Pereira luchaban un balón en campo contrario con la fe del que busca donde no hay. El rechace llegaba a Kakuta, que manejó la situación como si fuese un entrenamiento, habilitando a Manucho con una asistencia de nivel superior. Y el angoleño se estrenó como goleador con la franja con un remate cruzado ante el que nada pudo hacer Roberto. Esta vez el premio para los de Jémez no fue por su juego brillante, sino por aplicar un mejor concepto.

RHOpinionFirmaJCO

PUNTUACIONES RAYO HERALD

7 TOÑO

6 TITO

6 BA

7 AMAYA

7 INSUA

8 BAENA

7 TRASHORRAS

6 LICA

8 KAKUTA

6 BUENO

7 BAPTISTAO

6 J.PEREIRA

6 EMBARBA

8 MANUCHO

7 JEMEZ

RH POSITIVO

LA ALEGRÍA DEL POBRE

Son los más laureados. Disfrutarán de copas, ligas, goleadas, jugadores extraordinarios con cifras escandalosas tanto en el terreno de juego como en su cartera. Saborearán mil alegrías por cada trago amargo. Podrán permitirse tirar de talonario un verano sí, al siguiente también, le pese a quien le pese, se adeude a quien se adeude.

Por todo ello les costará mucho entender la alegría inenarrable que se llevaron un puñado de vallecanos el pasado viernes cuando se acercaban las 11 de la noche. Son los placeres reservados a quien menos tiene, a los despreciados en el fútbol moderno, a los olvidados en los informativos. “No podrás entender, yo no te sabré explicar”, que dice la canción.

EQUILIBRIO EN LA MEDULAR

Mucho se ha hablado de la transformación de Baena en esta nueva temporada. Descartado en verano, el andaluz ha cerrado muchas bocas en ocho partidos a base de explotar sus virtudes destructoras con gran talento. Su caso es el ejemplo de cómo la confianza y la continuidad pueden dar alas a un futbolista con buen potencial.

En su paso por Los Cármenes fue una máquina de cortar en la medular para desesperación de los Piti y compañía. A su lado un capitán con acento gallego que en esta Liga desahoga como nadie el juego de los suyos. Trashorras es la antítesis de Baena. Polos opuestos que dan equilibrio al equipo. Una delicia de la que es hora de disfrutar.

RH NEGATIVO

ARMA DE DOBLE FILO

Costaría elegir el mejor partido de la era Jémez en el Rayo. De lo que cabe menos dudas es de que el encuentro ante el Granada no lo fue pese a ser superior al rival. De nuevo, el arma de doble filo en que se ha convertido un concepto con más pros que contras pudo costar un disgusto a la parroquia vallecana. Fiel a su estilo, el cuadro visitante salió a ganar en Los Cármenes. No sabe jugar a otra cosa.

Sin embargo, no por ello no deja de merecerse algún tirón de orejas. Por momentos nos encontramos ante un equipo temerario, extremista en su filosofía, siguiéndola al pie de la letra con los ojos cerrados si es necesario. Cuidado con ello, que a esto se juega sin venda en los ojos e interpretando el choque en función de las necesidades más o menos puntuales. Sugerencia: No convirtamos en vicio una virtud.

SIN FRENO AL JUEGO DURO

Los impunes tacos de Iturra marcados en la espalda de Léo Baptistao no son mal resumen de la primera mitad en la que el Granada se empleó al límite del reglamento para frenar a su contrincante. El resultado al descanso: 2 tarjetas amarillas en contra del Rayo, una para los locales. Al cierre del partido, 17 faltas sancionadas a los andaluces y 13 a los de Vallecas.

Cuatro tarjetas amarillas para los de Caparrós y cinco para los franjirrojos. Incomprensible. Pero no lo es porque lo digan los números. Un análisis del partido nos basta para encontrar un rasero mal calibrado en el trío arbitral y no solo porque Amaya pudo haber sido expulsado con merecimiento, sino porque no le acompañaron los Iturra, Nyom o Sulayman. El ganador del ‘Silbato de oro’ en Segunda en 2012 y 2013 se dejó el criterio en casa.

SOCIAL

RETRANSMISIÓN PRIMERA PARTE

RETRANSMISIÓN SEGUNDA PARTE

 

DETALLES

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SILENCIO EN LOS CÁRMENES
La quinta visita consecutiva del Rayo Vallecano a Los Cármenes terminó con el tercer triunfo visitante de la serie. El apasionado ambiente de la grada se vio enmudecido por el gol de Manucho en el 93. El mismo silencio que presidía una hora antes del partido un estadio con una magia especial.

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VOLVIÓ AMAYA
Antonio Amaya cumplió el sueño de debutar en Primera su equipo de toda la vida. Tras pasar por todas las categorías posibles en el Rayo Vallecano, el central por fin jugó su primer partido con la franja en la máxima categoría del fútbol nacional. Fue de menos a más, demostrando su experiencia para asegurar la zaga a pesar de la falta de ritmo de partidos por culpa de su reciente lesión.

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