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Pinchazo en el último minuto

Duro varapalo el sufrido por el Rayo Vallecano en su visita a Málaga cuando apenas restaba un minuto para el final. Los franjirrojos vieron cómo su rival empataba el encuentro y neutralizaba el gol de Embarba a través de una jugada a balón parado que evidenció la facilidad con la que este equipo encaja goles. Lo que parecía un impulso casi definitivo hacia la permanencia acabó por tornarse en otra dosis de sufrimiento que apunta a ir in crescendo en los cuatro partidos que le restan a los vallecanos. Con el 1-1 en Málaga y el crucial Granada – Levante aún por jugar junto al Real Sociedad – Getafe, el Rayo se queda con 35 puntos, alejado del descenso en 5. En apenas un mes veremos si ese tanto de Ricca cuando el partido agonizaba no supuso la evaporación de 2 puntos cruciales para seguir en Primera.

RH POSITIVO: Y PESE A TODO..

A pesar del enésimo drama en la temporada rayista, lo más positivo del asunto es el dato irrefutable: los franjirrojos seguirían en Primera si hoy acabase la Liga. Permanecer alejado del descenso por varios puntos de ventaja (y con golaveraje ganado a sus rivales) es la mejor noticia para uno de los equipos con presupuesto más bajo de la categoría. Si además observamos la dinámica de los contrincantes y el calendario que les resta, hay motivos para esperar que esta ciclotímica campaña rayista acabe con final feliz. Vale que los de Jémez han de jugar contra 2 de los 3 equipos que se juegan la Liga, pero no me gustaría en el pellejo de Granada, Getafe, Sporting y Levante. Todos lo tienen complicado y la mayoría de ellos no dependen de sus propios resultados. En esto sí tiene ventaja el Rayo y ha de aprovecharla. Posibilidades reales de ello tiene.

RH NEGATIVO: MERECIMIENTOS

“No merecimos ganar el partido”, declaró Paco Jémez a la conclusión del mismo. ¿Razón? Toda la del mundo. ¿Cómo aspirar a vencer con errores en cadena como el que condenó al empate a los de Vallecas? Igual hubiese dado haber rematado una veintena de veces sobre la portería contraria (que no fue el caso, por cierto). A menudo se tiende a ver el merecimiento en esto del fútbol de una forma sesgada. Si has llegado a puerta más que tu rival, mereces ganar. Visión simple hasta decir basta. Profundicemos en esta idea, tiremos del hilo y miremos más allá. Veamos cómo trabajó el equipo en fase defensiva. ¿Hizo aguas? Pues quizá no mereciese tanto el superar a su rival. Ahora observemos con más perspectiva -y con esta visión de merecimientos- la temporada del Rayo, en la que ha encajado 66 goles en 34 partidos, más que ningún otro equipo de Primera y de Segunda. ¿Cómo merecer una permanencia con continuos errores como en La Rosaleda? Difícil.

RH NEGATIVO: LESIONES

La temporada en cuanto a lesiones está siendo terrorífica. No se recuerda por el Valle del Kas un año con tantos percances en todas y cada una de las líneas del equipo. Larga, media y corta duración, tienen para elegir a su gusto. A los Toño, Ebert o Rat se unía dos meses atrás el jugador más en forma con la franja, Jozabed. Recuperado el andaluz, caen nuevas víctimas de la plaga. Si ante el Villarreal el pasado domingo Crespo y Zé Castro abandonaban el campo lesionados, frente a los de Javi Gracia era el propio portugués, Baena y Javi Guerra quienes se marchaban antes de tiempo. Especial mención al caso del delantero, con el pómulo fracturado merced a una patada en el área de Weligton. Y no, no fue penalti pese a la evidencia del mismo y el resultado de la acción. Tanto Zé como Guerra parecen despedirse de lo que resta de campeonato. Más obstáculos en un camino de pendiente empinada y sufridas revueltas.

RH POSITIVO: EMPATES DE MÁS

Corría el año 2014 cuando Jémez se mostraba rotundo en su posición respecto al empate: “El día que nosotros empatemos 12 partidos, bajamos a Segunda. Es matemática pura”. Con el cosechado en La Rosaleda su equipo suma ya 11 en 34 encuentros. La cifra adelantada por el técnico está muy cerca de cumplirse. La cifra no es ni exacta ni matemática pura. Véanse, si no, los 17 sumados por el Dépor (casi salvado) o el propio Málaga (que sí lo está). Más allá de cifras puntuales, la reflexión de Jémez es comprensible y viene a lanzar un mensaje de ruptura con el conformismo. Precisamente de ello parecieron pecar los suyos en este último partido.

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