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Ocasión perdida

No pudo. El Rayo Vallecano fue incapaz de culminar una jornada redonda arrebatando algún punto del majestuoso San Mamés. Los de Paco Jémez sucumbieron por un escaso 1-0 tras una primera parte aburrida y una segunda trufada de oportunidades de gol para los franjirrojos. Pese a ello, los rayistas no lograron batir a Iraizoz y dejaron pasar una ocasión pintiparada para alejarse del descenso. No en vano, ninguno de sus rivales directos había conseguidos vencer en sus respectivos partidos. Al margen de lo vivido sobre el césped, el 10 de abril será recordado por ambas aficiones como un día ejemplar en el que las hinchadas disfrutaron del hermanamiento que las une. De vuelta al fútbol, el Rayo continúa 3 puntos por encima de los puestos de descenso. Al conjunto vallecano le restan 6 partidos y un calendario complicado, siendo el primero de los ‘huesos’ a los que se medirá el Villarreal (domingo, 18.15 horas).

RH POSITIVO: AFICIONES EJEMPLARES

Hace cerca de 5 años el Rayo Vallecano volvía a Primera por la puerta grande, en un partido de debut liguero frente al Athletic de Bilbao. El histórico San Mamés se alzaba alrededor de Michu, Movilla y compañía. Pese a lo imponente del reto, los de Sandoval sacaron 1 punto de La Catedral, donde también hubo una nutrida representación de rayistas que no cesaron en sus cánticos. Como reconocimiento de la afición local, a la conclusión del partido éstos fueron ovacionados en una escena de ésas que ponen los pelos de punta. El pasado domingo se volvió a repetir. Desde la llegada de la hinchada visitante a la ciudad vasca el recibimiento fue espectacular, invitando a una cuantiosa comida amenizada con música por la tarde y un trato humano formidable. Una previa del partido en la que también hubo tiempo para exigir justicia por la muerte de Íñigo Cabacas, aficionado del Athletic, víctima de los disparos con pelotas de goma en una desproporcionada carga de la Ertzaintza. Ambas hinchadas juntas en el disfrute, unidas en el recuerdo a quien a buen seguro hubiese querido disfrutar de un ejemplo maravilloso de cómo entender este deporte.

RH NEGATIVO: #JESUISBOMBO

El peligrosísimo bombo de animación que acompaña a las peñas rayistas en sus desplazamientos sufrió otro absurdo episodio represivo. Los miembros de seguridad del club bilbaíno negaron la entrada del instrumento de percusión en pos de un encuentro sin incidentes. La indecente excusa intentó ser rebatida por el portador del elemento de animación. Fue inútil. Nos han tocado vivir tiempos de estúpida represión contra el aficionado, promovidos por una Liga que pretende proyectar una imagen clean sheet de puertas para afuera pero que menosprecia a los hinchas con inconcebibles medidas como la expuesta. Todo esto bajo una indefensión manifiesta, el desamparo total de un club como el Rayo que parece tararear a sus aficionados un insólito you’ll always walk alone.

RH NEGATIVO: 14 PARTIDOS

Y después de 14 partidos, el Rayo dejó de ver puerta. Se ponía fin a la mejor racha de los vallecanos en Primera logrando goles en partidos consecutivos, una cifra anecdótica pero que viene a demostrar el gran problema de este equipo: la facilidad con la que los encaja. Sólo así se entiende que esta alta capacidad goleadora no haya permitido a los franjirrojos deambular por una posición más cómoda en la tabla, sin los apuros que sufren otros equipos mucho más rácanos en aquello del acoso al área rival. Para no faltar a su cita, el fallo hizo acto de aparición en una defensa la visitante poco contundente en el gol que sirvió para cosechar la decimoquinta derrota esta temporada. De nada sirve marcar en 14, 20 o 30 partidos seguidos si no puedes evitar el gol en contra. La asignatura que en otras campañas se saldó con un suspenso, en ésta va camino del muy deficiente. Y es que son ya 64 los goles encajados en 32 partidos. A 2 por encuentro. Una barbaridad.

RH POSITIVO: EL RAYO DE JÉMEZ

“Qué bien juega el Rayito de Jémez”. Cuántas veces habremos escuchado esta manida aseveración. Cierto es que en los años que el técnico se ha sentado en el banquillo de Vallecas, el equipo si no ha jugado a un nivel superior al que marca su presupuesto, al menos lo ha intentado. Sin embargo, no ha sido precisamente ésta la temporada más brillante en juego de las que nos ha dejado el Rayo de Jémez. “Jugar bien”, ése concepto tan abstracto y de complicada definición pero del que tuvimos una buena muestra en gran parte de la segunda parte que vimos en San Mamés. Hacía tiempo que no se veía al equipo carburar de semejante forma, empequeñeciendo a su rival. Fallos en la definición y en la defensa del gol los hubo. Mas la capacidad de llegada al área rival, de desbordar al contrario y generar peligro, para ocupar espacios aun con defensa de 3… Todo ello tuvo una ejecución casi perfecta a la que no acompañó el gol. Momento de gran fútbol que por desgracia para los vallecanos han sido más excepcionales de lo deseado este año.

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