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“Nuestra” Señora del Carmen

“Solidario por predestinación y por oficio. Solidario por atavismo, por convencionalismo. Solidario a perpetuidad. Solidario de los insolidarios y solidario de mi propia solidaridad”. Así es el Rayo Vallecano, así lo era y así debía ser siempre. Al poeta Oliverio Girondo le bastaron estas líneas para despertar conciencias, esas mismas que se alojan en lo más profundo de la clase política actual. Ellos, sólo ellos, tienen la labor, la tarea, la obligación de cuidar al pueblo, el que les eligió, al que representan, y ellos, lo están haciendo mal, horrible, cada vez peor.

Cuando Carmen se queda en la calle, Carmen llora y llora Vallecas, Entrevías, El Pozo, pero también Córdoba, León, Almería o A Coruña…porque “nuestra” Carmen, la que con 85 años recogía algo de ropa y salía por la puerta de la que fue su casa durante más de cincuenta años, es sólo una más en un desangramiento continuo que abre aún más la brecha social que a veces parece ya incurable. Porque Carmen ha encontrado una pequeña luz en el Rayo, en su entrenador, en su plantilla, en su cuerpo técnico, pero detrás de ella hay miles de desahuciados que lloran porque un sistema lleno de parches permite que gente sin escrúpulos especule a su antojo.

¿Qué queda? Para muchos el recurso del pataleo, para otros el “y tú más”, pero para la mayoría Carmen a lo mejor es la punta de un iceberg de solidaridad perpetua, como decía Girondo, que despierte conciencias y remueva corazones.

#CARMENSEQUEDA

Un hastag, un simple hastag en el reino del pajarito azul, bastó para que España llorara por unas fotos donde se reflejaba el dolor humano de alguien lejano pero a la vez muy cercano. Carmen es tu Carmen, tu abuela Marta, tu tía Luisa o la vecina sobre la que pesa una orden de desahucio inminente.

Sólo ellas saben lo que es sentir que te quitan lo poquito que tienes, porque sí, todas firmaron créditos, avalaron hijos o nietos, sí, pero hierve la sangre cuando las instituciones se quedan de brazos cruzados viendo salir a Carmen de su hogar sin nada, con 85 años y unos años por delante que sólo tenían que ser de agradecimiento por haber sido quien son.

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Imagen: Diario Marca

“SÓLO HEMOS HECHO LO QUE DEBÍAMOS”

El capitán de un vestuario que se viste por los pies, que lleva el brazalete de una institución de 90 años de historia, y que hoy agacha la cabeza cuando reconoce que a veces han de bajarse más al suelo a ver las cosas desde la calle. Sabe que son unos privilegiados y les bastó con ver las fotos de Carmen. Ella tendrá su nueva casa y lo que necesite porque el vestuario del Rayo sabe en el equipo en el juega y lo que representa para mucha gente.

Se puede perder, empatar o ganar, pero hoy con Carmen sólo valía una cosa: darlo todo por ella y ojalá esto valga para que por fin los políticos se den cuenta de lo que la gente de la calle necesita.

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