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Luchar para ganar

Ocho partidos, 11 puntos, novena posición. He aquí el balance del inicio liguero del Rayo Vallecano en esta cuarta temporada consecutiva en Primera. No fueron pocos quienes afirmaron allá por el mes de agosto que este Rayo tenía la mejor plantilla desde que retornase a la máxima categoría. Paco no tardó en inyectar un calmante a la euforia, pero los números son objetivos y tras el triunfo in extremis en Granada, lo cierto es que el cuadro franjirrojo tiene la mejor puntuación a estas alturas de campaña en estos cuatro años. Es cuestión de fondo de armario y recursos, de valentía frente al miedo del rácano, de trabajo muy bien hecho en los despachos incluso desde antes del fin de la pasada temporada. Un cóctel fabuloso que invita al optimismo con 30 partidos por delante.

RH POSITIVO: LA ALEGRÍA DEL POBRE

Son los más laureados. Disfrutarán de copas, ligas, goleadas, jugadores extraordinarios con cifras escandalosas tanto en el terreno de juego como en su cartera. Saborearán mil alegrías por cada trago amargo. Podrán permitirse tirar de talonario un verano sí, al siguiente también, le pese a quien le pese, se adeude a quien se adeude.

Por todo ello les costará mucho entender la alegría inenarrable que se llevaron un puñado de vallecanos el pasado viernes cuando se acercaban las 11 de la noche. Son los placeres reservados a quien menos tiene, a los despreciados en el fútbol moderno, a los olvidados en los informativos. “No podrás entender, yo no te sabré explicar”, que dice la canción.

RH NEGATIVO: ARMA DE DOBLE FILO

Costaría elegir el mejor partido de la era Jémez en el Rayo. De lo que cabe menos dudas es de que el encuentro ante el Granada no lo fue pese a ser superior al rival. De nuevo, el arma de doble filo en que se ha convertido un concepto con más pros que contras pudo costar un disgusto a la parroquia vallecana. Fiel a su estilo, el cuadro visitante salió a ganar en Los Cármenes. No sabe jugar a otra cosa.

Sin embargo, no por ello no deja de merecerse algún tirón de orejas. Por momentos nos encontramos ante un equipo temerario, extremista en su filosofía, siguiéndola al pie de la letra con los ojos cerrados si es necesario. Cuidado con ello, que a esto se juega sin venda en los ojos e interpretando el choque en función de las necesidades más o menos puntuales. Sugerencia: No convirtamos en vicio una virtud.

RH NEGATIVO: SIN FRENO AL JUEGO DURO

Los impunes tacos de Iturra marcados en la espalda de Léo Baptistao no son mal resumen de la primera mitad en la que el Granada se empleó al límite del reglamento para frenar a su contrincante. El resultado al descanso: 2 tarjetas amarillas en contra del Rayo, una para los locales. Al cierre del partido, 17 faltas sancionadas a los andaluces y 13 a los de Vallecas.

Cuatro tarjetas amarillas para los de Caparrós y cinco para los franjirrojos. Incomprensible. Pero no lo es porque lo digan los números. Un análisis del partido nos basta para encontrar un rasero mal calibrado en el trío arbitral y no solo porque Amaya pudo haber sido expulsado con merecimiento, sino porque no le acompañaron los Iturra, Nyom o Sulayman. El ganador del ‘Silbato de oro’ en Segunda en 2012 y 2013 se dejó el criterio en casa.

RH POSITIVO: EQUILIBRIO EN LA MEDULAR

Mucho se ha hablado de la transformación de Baena en esta nueva temporada. Descartado en verano, el andaluz ha cerrado muchas bocas en ocho partidos a base de explotar sus virtudes destructoras con gran talento. Su caso es el ejemplo de cómo la confianza y la continuidad pueden dar alas a un futbolista con buen potencial.

En su paso por Los Cármenes fue una máquina de cortar en la medular para desesperación de los Piti y compañía. A su lado un capitán con acento gallego que en esta Liga desahoga como nadie el juego de los suyos. Trashorras es la antítesis de Baena. Polos opuestos que dan equilibrio al equipo. Una delicia de la que es hora de disfrutar.

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