La sonrisa perdida

La imagen que ilustra esta pieza es de mayo de 2011, justo el día que el Rayo Vallecano conseguía el ansiado ascenso goleando al Xerez en Vallecas. Por aquel entonces, Lass Bangoura lucía la misma sonrisa dentro y fuera del césped. Había dado el salto del Juvenil al primer equipo. Las puertas hacia un futuro brillante estaban abiertas. Los que le veían entrenar alucinaban. Los que le veían jugar se entusiasmaban con verle driblar con la franja en Primera División.

Tres años después no queda ni rastro de esa sonrisa. Atrás quedan noventa partidos en la máxima categoría. Goles a Betis, Atleti, Getafe, Athletic e incluso un doblete al Levante, pero siempre son la sensación de poder dar algo más. Una secuencia descendente. Un estancamiento preocupante. Un bloqueo evidente que le conduce a centrar cuando hay que tirar, a tirar cuando hay que centrar. Un enroque destructivo que no ha sabido deshacer Paco Jémez en lo que posiblemente sea su único fracaso evidente en el banquillo del Rayo Vallecano.

El técnico apunta al entorno de Lass. El guineano no apunta a nadie porque raramente ha comparecido ante los medios. Por increíble que parezca, y esto queda en el debe de todos los que cubrimos la información del Rayo Vallecano, sólo hay una entrevista “con chicha” en todo este tiempo. La hizo Carlos Sánchez Blas en elgoldemadriz y, aunque data de 2013, su contenido deja entrever con claridad la situación del jugador africano.

Más allá de eso, una reciente rueda de prensa en un castellano dudoso y con el Ébola como telón de fondo, nada deportivo. La ecuación la completan desgracias familiares en su país de origen, como la grave enfermedad de su madre o el fallecimiento repentino de su hermano hace sólo un par de meses.

Por azares del destino, su renacer está ahora en manos de un técnico en las antípodas futbolísticas de Paco Jémez. El mismo Joaquín Caparrós que fue testigo del principio del fin para Lass –la expulsión contra el Levante con el hoy técnico del Granada entonces en el banquillo levantinista- tiene ahora la misión de rescatar el poco o mucho fútbol que quede dentro del extremo. Todo eso en un contexto de ansiedad por la situación del conjunto nazarí en la tabla y con Lass habiendo jugado un cuarto de hora en los últimos meses.

Un reto de los de doble o nada que parece acertado para todas las partes. Lass se aleja temporalmente de sus fantasmas y tiene la oportunidad de demostrar cuánto estaba aportando Jémez en su proceso de autodestrucción. El Granada incorpora una pieza diferente en una situación de extrema necesidad. El Rayo mantiene la propiedad del jugador a la espera de un despegue completamente imposible con el jugador en Vallecas. ¿Rival directo? Todos lo son eventualmente y las cesiones forman parte del juego. El Rayo lo sabe bien –es una fórmula que utiliza a menudo- y vincular un posible descenso franjirrojo con la llegada de Lass a Granada es un error.

En cualquier caso, el resultado de este último giro en el destino de Lass se conocerá en apenas unos meses. No hará falta mirar estadísticas ni datos de goles o minutos jugados. Seguro que si recupera la sonrisa habrá merecido la pena.

RHOpinionFirmaJCO

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LASS BANGOURA CELEBRA CON DANI GIMÉNEZ EL ASCENSO DEL RAYO VALLECANO A PRIMERA DIVISIÓN (MAYO 2011)

 

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