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Estoy hasta los…

Sí, todos, absolutamente todos. Creo que por primera vez en 90 años de historia hay unanimidad en una reivindicación en la grada: El rayismo está “hasta los…” del Barca y del Madrid, y así lo hizo saber de nuevo en un cántico que ya se ha convertido en algo habitual. ¿Motivos? Muchos y variados. Déjenme que empiece por el principio, que el sábado hubo de todo y para todos.

Corrían las 16:30PM y por Arroyo del Olivar entre sirenas policiales de rigor, motoristas por doquier y fanfarria variada, aparece el autobús alquilado de “garrafón” con el FC Barcelona. Dentro los ídolos, nada nuevo, aterrizados en Barajas escasas cinco horas antes, paso previo por el 5 estrellas Gran Lujo del Paseo de la Castellana. Delante del bus de marras una furgoneta negra con los cristales tintados de la que descienden casi en marcha cuatro guardaespaldas bien trajeados y con su correspondiente pinganillo en el oído.

Supervisan la acorazada entrada de los futbolistas ante los peligrosos miembros de los medios de comunicación que ya han pasado un doble filtro de seguridad. Allí les esperan policías antidisturbios, miembros de seguridad privada y casi casi un drone que lo graba todo sobre sus cabezas.

Un trajeado para Messi, otro para Neymar, otro en

cada puerta, miradas de desconfianza. Peligro en el ambiente, se masca la tragedia. Igual un periodista acreditado se inmola al paso de Bartra o de Munir. Quién sabe, cualquier precaución es buena. Eso sí, esas precauciones se acaban en el post partido cuando la zona mixta se convierte en la “Feria de Valverde” entre amigos, hermanos, familiares, hijos y novias de toda la plantilla profesional del Rayo Vallecano.

La visita sigue su complicado curso. Vayamos rápido al césped, vigilemos el banquillo y la subida a palco de los directivos. Todos corriendo a colocar el photo call para el flash interview de rigor. Un escándalo logístico por si hay que abortar la operación y tenemos que salir en helicóptero de la peligrosa barriada de Vallekas. Sí con K. Todo sea por proteger a los ídolos.

La rueda de prensa también es especial con los grandes, esos que imponen su normativa de preguntas y respuestas. Ellos dicen quién habla, cúando y casi cómo. Allí sólo una pregunta y con nombre, apellido y medio acreditado para el que se trabaja. Todo muy lógico, no vaya a ser también que en la sala de prensa uno de los que no se inmoló en la previa pueda preguntar a Luis Enrique sobre algo peligroso o inapropiado.

Allí, en primera fila y bien pertrechado, un periodista afín al régimen de Florentino se lleva un “zas” en toda regla del que aún se están retirando las esquirlas por toda la Albufera. Pobrecillo, se manchó su honor, el del club centenario que le protege y lo que es peor, el de un magnífico futbolista retirado metido a entrenador sin carnet. Todo muy legal.

Se van, por fin, y cae la noche sobre Vallecas. Se van cerrando los balcones privilegiados de Payaso Fofó y las familias -que se han gastado lo que tienen para llegar a fin de mes- enfilan el metro de Portazgo hasta el año que viene, Dios mediante, donde habrá que volver a soportar el peso del imperio. No pasa nada, aún nos queda la visita del Real Madrid. Vuelta a empezar, hasta los…del Barca y el Madrid.

RHOpinionFirmaFS

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