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El día que llegué

Octubre de 2010, ahí empezó todo. Era por la mañana, eso lo recuerdo, el día exacto no. Recibí una llamada de Félix José Casillas, “si quieres desde mañana puedes encargarte del Rayo Vallecano. Es un club humilde pero todos hemos empezado allí”. Evidentemente acepté al instante. Yo no había pisado Vallecas jamás pero sentía que iba a disfrutar. Mis orígenes familiares están allí, mis abuelos paternos fueron emigrantes cordobeses que llegaron a Vallecas para buscar un futuro mejor para sus hijos. Y lo encontraron, esas familias que construían sus casas bajas en Pedro Laborde y que soñaban con dejar atrás los horrores de años muy apretados en la posguerra. Después mi familia cambió Vallecas por Carabanchel pero la unión quedó para siempre.

Desde el primer día entendí que llegaba a un club diferente y fui recibido con cariño desde el segundo cero. Recuerdo perfectamente cuando en la previa de un partido junto a Isma Gil entré por primera vez en el vestuario de Vallecas. Estábamos grabando un vídeo para un buen amigo y junto a él caminamos por el vestuario y salimos por el túnel hasta el césped.

En estos seis años nunca me han pedido el Rh rayista, ni el carnet de pedigree vallecano. Bueno, alguno si lo han intentado, pero no he perdido ni un segundo en intereses de incapaces. Nunca he presumido de conocer las alineaciones históricas del equipo o de estar en aquella temporada europea. No he tenido ningún problema en rodearme de los mejores para entender y empaparme de la historia de la franja.

Ese 2010 no fue un año cualquiera en la historia rayista, quizás el año más negro. Fueron semanas de mucho trabajo, con guardias interminables, montones de información que había que canalizar y entender. Para un recién llegado como yo no fue nada fácil encontrar las vías para hacerlo lo mejor posible, tuve mucha ayuda. Sobre todo la de cuatro personas, JuanCar, Fer, Jesús y Blas, ellos saben que sin su ayuda no habría sido posible. Pero puedo decir que fue el año que más he aprendido laboralmente, afortunadamente todo eso pasó. Y en un momento muy jodido aquella plantilla y aquél cuerpo técnico me recibieron como uno más. Era un vestuario especial, mucho, y tampoco podré olvidar el gran trato de gente como Michel, eterno capitán, Cobeño, el rayismo en vena, o Coke, hermano, cuando ellos vivían sus días más duros.

Pero el año terminó con unos de los días más felices que he tenido en mi corta carrera, ese domingo por la mañana en que el Rayo Vallecano volvía a Primera División. Era una mañana preciosa para ascender, una mañana de muchas emociones que no solo significaba volver a la élite del fútbol, era recibir un impulso vital para un club que se desangraba estrepitosamente.

Después vendría la llegada de Martín Presa, la Ley Concursal y muchos días más de tener que lidiar con informaciones que influían en las vidas de muchos trabajadores. Jamás una mala cara por parte de los empleados que peor lo pasaron aquellos largos días sin cobrar. Siempre ayuda.

Y llegó la vuelta al Bernabéu, al Camp Nou a enseñar el barrio por España con el orgullo y la felicidad de siempre. El barco vallecano comandado por un Sandoval que veía como su sueño de una noche en Somosaguas se cumplía. ¡Ese bloqueo a Diego Ribas en la banda de Vallecas! Y ese Rayo que sufrió hasta el último día para elevar a los altares a Raúl Tamudo, ese 13 de mayo. Y apareció Paco Jemez.

Yo recordaba al Paco jugador y tengo que reconocer que no esperaba ni de lejos este fútbol que ha enamorado a tanta gente. Lo que si recuerdo perfectamente es la rueda de prensa de presentación. En esa mesa de la sala de prensa yo le pregunté a Paco por su visión de la cantera rayista. La respuesta fue clara: “Desde mañana centro mi trabajo en que eso sea una parte capital e iré a ver todo lo que pueda”. Al día siguiente Paco estaba en la pasarela de la Ciudad Deportiva viendo un partido del Juvenil B.

Estoy muy orgulloso de compartir estos años con Paco como entrenador. Me he encontrado siempre con sinceridad y os aseguro que en este mundo rodeado de mentira y falsedad se agradece mucho encontrar gente así. Parece que a algunos les cuesta reconocer que es el mejor entrenador de la historia del club y que en estos 4 años ha puesto el nombre del Rayo en cotas insospechadas. Igual el problema es que el “Rayito” empezó haciéndole gracia a mucha gente pero cuando comienza a poner en evidencia a los mayores ya no es tan gracioso. También ha habido mucho periodista que se ha dedicado a alabar el juego del equipo en momentos que no lo merecía por el simple hecho de subirse a una corriente de halagos que no era necesaria.

Ahora llega el punto y seguido. El equipo se ha ido a Segunda en una temporada muy complicada. Todo lo que podía salir mal, ha salido peor. Y entre otros, Paco, ha ido acumulando problemas en un saco que al final no daba para más. Anoeta será siempre un lugar oscuro para el rayismo, un lugar que omitir y borrar de la memoria de los 1.700 que viajaron con la ilusión de la permanencia y volvieron con el alma rota de dolor.

El Rayo ahora es equipo de Segunda, vuelve al infierno de una categoría larga y tediosa que te exige hasta la extenuación y que es bastante desagradecida. Las lágrimas del domingo serán los sueños de mañana. Es el momento de la catarsis, de no exterminar una cantera que vive bajo los sudores de un Juan Pedro que se desvive. Es el momento de unir la sabiduría de los Cobeño, Tito y Trashorras con la juventud emergente de Joni o Clavería. Es el momento de creer.

Y ojalá podamos volver a vivir otra bonita mañana de junio en la que las lágrimas sean de emoción y felicidad. Y espero poder contarlo, sea donde sea, pero con un micrófono en la mano. Haciendo lo único que se hacer, como el primer día. No es mi barrio, es mi casa y el hogar donde se alimenta el futuro de una franja que no se mancha, no se roba, se siente. Siempre será un placer sentir como esa franja llegó un día a mi corazón y se ha quedado para no marcharse nunca. Gracias a todos y cada uno los que me han acompañado estos 6 años, quedan muchos por delante. Salud y rayismo para todos.

RHOpinionFirmaRG

 

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