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¿Dónde está mi Rayo?

Sin rumbo, sin fútbol y sin alma. Los que saben más de fútbol que de Rayo podrán encontrar explicación a lo acontecido esta noche a base de vídeos, repeticiones y ajustes tácticos. Los que saben más de Rayo que de fútbol no necesitan segundas sensaciones. A día de hoy no hay rastro de la esencia de la franja, ni dentro ni fuera del campo.

El nuevo Rayo Vallecano de Paco Jémez ha arrancado el curso con una falta preocupante de identidad. En casi trescientos minutos de juego el conjunto dirigido por el técnico cordobés ha trasmitido menos sensaciones positivas que en un cuarto de hora de cualquiera de sus tres campañas anteriores. Un paso atrás evidente a nivel global y preocupante línea por línea, empezando por una portería que ofrece muchas menos garantías que en pasados ejercicios.

Con Toño sancionado por su expulsión en Vigo, Juan Carlos vio como Borges castigaba sin contemplaciones sus dudas en la salida en el minuto 7 de partido. El cabezazo del ariete del Depor anticipaba el guión de la noche a los doce mil espectadores que se acercaron a ver fútbol de Primera un lunes laborable. Aunque Embarba -sin duda el mejor en el bando local- puso el empate superando a Lux desde dentro del área en el minuto 26, los gallegos recuperaron la ventaja en el marcador de manera inmediata.

Luis Alberto hacía el segundo para los visitantes en un remate que, sin ir ajustado al palo, quedó fuera del alcance de Juan Carlos. Jarro de agua fría para el grupo de once ánimas franjirrojas que deambulaban por el purgatorio vallecano sin dirección conocida. Cierto es que Javi Guerra buscaba la salida hacia un lugar mejor, pero ni él ni el también debutante Pablo Hernández lograron dar con la tecla en sus minutos sobre el campo.

Menos aún podían hacer Miku y Bebe, fuera de la convocatoria de Jémez para recibir a un Depor que seguía creciendo con el paso de los minutos. Fue ya en la segunda parte cuando el Rayo se derrumbó de manera definitiva. El gol de Lucas -con pasado vallecano al igual que Arribas, ambos titulares en el equipo de Víctor- bloqueó por completo a los de Vallecas, que llegaron a ser silbados por su propio público tras errores puntuales de Amaya y Juan Carlos.

Jémez intentaba cambiarle la cara al partido con Lass, Manucho y Fariña, pero la suerte estaba echada, aún más desde el minuto 76 cuando Ebert decidía que insultar al colegiado era una buena idea para ayudar a los suyos. El jugador alemán se fue aplaudido por la grada, en el enésimo gesto de desconcierto y sinrazón que preside la cosmogonía del Rayo Vallecano en pleno año 2015.

Así las cosas el público fue progresivamente abandonando la grada con una sensación general de desánimo e impotencia propia del que presencia un espectáculo que no le toca el corazón. Es evidente que estar en puestos de descenso en la jornada 3 no es definitivo, ni mucho menos. Al mismo tiempo, es obvio que la falta de personalidad de este equipo hace temblar a los que llevan décadas siguiendo a la franja y han visto episodios anteriores.

Y al frente de esto Paco Jémez. Un técnico “premium” contratado para manejar con solvencia este tipo de situaciones. Un entrenador con crédito acumulado en Vallecas para creer sin ningún tipo de doblez en su capacidad para llevar el barco a buen puerto. Un tipo inteligente que seguro sabe qué música tocar con su flauta para que los roedores le vuelvan a seguir con los ojos cerrados. Pero mientras, de momento, en Vallecas se acumula la mierda con el silencio conmovedor del minuto 24 como telón de fondo. Hacía mucho tiempo que la ADRV no estaba tan triste. ¿Hora de reflexionar?

RHOpinionFirmaJCO

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