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5 minutos por Paco Jémez

Cinco minutos a veces son mucho tiempo, pero a veces no son nada. Les pido por ello sólo cinco minutos para hacerles llegar algunas consideraciones que a lo mejor son cinco, o a lo mejor son más. Hace algo más de cinco minutos —exactamente hace cinco meses, muy cerca de las pasadas Navidades—en una rueda de prensa, el entrenador Paco Jémez dio la voz de alarma: “Nadie se ha puesto en contacto conmigo desde el Club para renovar, si llega el 31 de diciembre y todo continúa igual, me consideraré liberado para pensar en mi futuro fuera del Rayo Vallecano”.

Han pasado cinco meses de aquella sentencia y seguimos sin noticias de la renovación del tal vez mejor entrenador de todos cuantos han pasado por aquí a lo largo de casi 91 años de historia. Paco Jémez es un tipo singular, peculiar, digamos que especial. Pocos como él han sintonizado tan a la perfección con la filosofía del Club y la forma de sentir de Vallecas, entendiendo por Vallecas el barrio, nuestro ‘pequeño gran país’ incrustado dentro de la ciudad de Madrid, lugar donde campan a sus anchas el Madrid y el Atleti.

Paco Jémez carece de complejo de inferioridad alguno, y tampoco consiente que el Rayo y su afición lo tengan. Adaptado como nadie a un Club sin recursos y con las cuentas intervenidas, se ha convertido en el mejor pegamento para una plantilla formada en su mayoría por deshechos, descartes y rebotados de última hora.

Es capaz de instruir a una tropa de veinte ‘novatos’ cada año. Valiente hasta las trancas en las ruedas de prensa, responde a todo, a todos, y no rehuye ninguna pregunta; jamás pone el ‘piloto automático’ para quitarse de encima las cuestiones molestas —que se lo digan al periodista que le preguntó por Zidane—.
Implicado totalmente en asuntos sociales del barrio, tan pronto sale en defensa de una anciana desahuciada, como acude a una tertulia dirigida por aficionados, da regalos a los niños en un hospital, o asiste a cualquier medio informativo local, por muy local y muy modesto que el medio sea.

Su famoso dicho “Siempre pienso que se nos utiliza poco, deberían llamarnos para más cosas como éstas”, caló entre la afición por su carácter solidario y generoso. Igualmente, mostró su apoyo a los aficionados, sobre todo en momentos difíciles cuando los cacheos y registros de locales empezaron a hacerse habituales: “Yo a mi hija le dejaría con toda tranquilidad que viera un partido con Bukaneros”, para añadir: “Es más, lo recomiendo”.

Pese a los imponderables de las estrecheces económicas y los condicionantes que ello acarrea, Paco Jémez practica un juego valiente, a veces brillante, en ocasiones ‘suicida’, pero siempre emocionante, siempre diferente, tremendamente valorado dentro y fuera de Vallecas. El Rayo Vallecano, y su entrenador, pueden presumir de ser de los pocos equipos de nuestra Liga a los que sus aficionados no silban en su propio estadio.

En la ruleta rusa de los fichajes que al Rayo le tocará jugar al inicio de la próxima temporada, no debería estar el puesto del entrenador del equipo. Ahora que Javier Tebas ha anunciado que el Rayo cobrará, y pronto, 31 millones de euros (más de 5.000 millones de pesetas al año) por derechos televisivos, a lo mejor es el momento de sentarse con Jémez y hablar de la renovación. Puestos a gastarnos el dinero en unos fichajes cuyo resultado desconocemos, tiremos a lo seguro y hagamos el esfuerzo por Paco Jémez.

Tal vez la directiva necesite sentarse cinco minutos, sólo cinco, y reflexionar sobre ello. A lo mejor Paco Jémez necesita también un ‘empujoncito’ que ayude a acercar posturas. Quién sabe si la afición puede echar una mano en este tema, y en el próximo partido en Vallecas, frente al Getafe, en el minuto cinco de cada tiempo, pueda ayudar a que el fichaje se cierre definitivamente, gritando a pleno pulmón: “¡¡Paco quédate, Paco quédate, Paaaco quéeedaaateee!!”. ¿Probamos? Serán sólo cinco minutos…

RHOpinionFirmaAL

 

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