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Cerrando un círculo de leyenda

21:05 de la noche, sábado 27 de junio, Ceuta. Casi 30 grados sobre el césped artificial del Estadio Alfonso Murube. Sergio Molina, capitán del Real Madrid, pone el balón en el punto de penalti, unos pasos de distancia y arranca… Lo siguiente es mucho ruido y muchas lagrimas. Javi Ruiz, sí, ese portero rayista que hizo mil paradas imposibles en la Copa de Campeones, lo había vuelto a hacer. Instintivo, ágil, rápido y muy listo. Ese guante, esos pocos centímetros de piel, empujados con el alma de Vallecas entraban en la historia.

Así contado parece fácil pero el camino a este éxito final había empezado once meses antes en otra no menos calurosa tarde en la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano. No se me ocurre ningún homenaje mejor para este grupo que regalarles casi lo único que se me da bien en esta vida que es contar lo que veo, en la radio o delante de un folio en blanco. Y es que lo merecen todo porque ellos han dado todo a quien ha querido abrir los ojos. Y yo no he sido menos, siempre una sonrisa y siempre facilidades, así han sido todos.

Perdón, hablo del Juvenil A del Rayo Vallecano, con la emoción no lo había explicado. Esos pequeños rebeldes que tenían entre ceja y ceja hacer historia, y lo han conseguido. Campeones de Liga en ese bendito grupo 5 que casi nos mata del infarto en la última jornada. No pasa nada, si hay un problema está Uche para arreglarlo. ¡Qué pedazo de delantero señores! Garra, talento, velocidad y clase al servicio de una juventud insultante. Eso sí don Raúl, los bailes son territorio de Junior, eh?. Semifinalistas de Copa de Campeones ante el que más tarde sería el campeón final y ahora campeones de Copa del Rey. Y todo esto defendiendo el escudo del Rayo Vallecano. Díganme si no tiene mérito.

UN GUIÓN DE HOLLYWOOD

La final de Copa parecía obra de un guionista al más puro estilo Hollywood con el final esperado en el que siempre gana el rico. Pero una vez más la tozudez de este grupo hizo cambiar los renglones del destino. En las gradas del estadio ceutí, como si de un jugador mas se tratara, vibraba Felipe Miñambres. Inconmensurable, increíble, sobresaliente, siempre Felipe. Nadie como él sabe el trabajo y la dedicación que hay detrás de este equipo. Él representa a ese equipo y todos ellos representan al Rayo. El Rayo de Vallecas, el Rayo de la gente, el Rayo que late en un barrio que vive por ese gozo del minuto 95, el de las pequeñas grandes gestas. Podría haber habido más representantes del club en ese palco, evidentemente, pero ninguno mejor que Felipe. Y otro que también ha sufrido una temporada muy larga, Juan Pedro Navarro, y que ha apoyado desde el inicio.

La última imagen que guardaré para siempre de esa final es la de Pablo Claveria Herraiz, que también tiene madre, levantando la Copa. A veces la vida te pone delante la posibilidad de conocer personas que llegan para quedarse, y así es el capitán. Alma, corazón y nobleza…y mucho fútbol corriendo por sus venas. Será futbolista, y si no será lo que quiera ser. Pero como dije en su día el éxito de este grupo radica en el conjunto. Nunca un compañero mal sustituido, nunca una falta de ayuda, siempre un empujón del que tenía un poco más de oxígeno en el cuerpo. Aquí me acuerdo de Franchu, este argentino loco, ¡no hay quien le pare! Esa revolución en cada partido, cuando coge el balón no se le despega y cuando lo suelta sale magia.

Y si hablo de entrega ¡qué voy a decir de Nico y Poblete! Nico es ese chico al que he visto llorar de soledad, al que he visto sufrir porque en Turín no se le había perdido nada. Quería triunfar en su Rayo y para esto volvió. Sólo algunos sabemos como fue aquella experiencia italiana, que quedará como un aprendizaje de vida. Poblete es ese jugador al que su entrenador le dice “tienes que tirarte de ese precipicio” y jamás preguntará si abajo hay agua. Él lo hará y lo hará convencido. Central para mucho tiempo.

Sergio Akieme, un tío de Parla que se ha hecho dueño hasta de la banda izquierda de la Selección Española. Ha llegado fundido a un final de temporada muy largo y aun así se ha dedicado a correr la banda como si cada metro fuese el último. Ruben Quirós, no le verán entretenerse en filigranas pero dénmelo para mi equipo, entrega al cien por cien. Kike y Pep. Miren Kike es ese rabo de lagartija que no para de moverse nunca. Esos ojos siempre muy abiertos y esas patas largas que siempre llegan en el momento justo. Pep es la brújula, la pausa, el metrónomo. Jony, ese enano que tiene un don. Y he jurado muchas veces en los últimos meses que me voy a encargar de que no se le olvide nunca. Shafa. Jorge es como los buenos toreros, cuando entra al campo ya sabes si toca puerta grande o enfermería. Y ojalá sigas dando grandes tardes, porque puedes hacerlo, lo has demostrado con creces.

LEYENDA DE LA FRANJA

Juancho. Si alguien tiene narices que le quite un balón a este cuando empieza a meter cadera. Otro que lleva muchos kilómetros en las piernas y jamás una mala cara. Siempre el primero para dar batalla, con el olfato de gol intacto. Y Álvaro, increíble compañero para Javi en la portería siempre dejando todo y siendo inseparables durante todo el año. Viso, nada que reprochar a un tío que se ha dejado todo. Pajuelo, aportando en un año complicado de salud, Murillo, intentando todo cada vez que ha jugado y Junior, Cristian, Raul, Ángel y Caro, entre otros. En fin un EQUIPO.

Dejo para el final un cuerpo técnico que ha estado al mando de la nave. Pudieron bajarse de este barco en un momento concreto de la temporada pero no lo hicieron. Diego Merino, eres la ilusión de mucha gente que tienes detrás, tienes una gran responsabilidad pero el talento y el trabajo que generas a tu alrededor sólo pueden llevarte a ser feliz. Miguel, Hector, Mario, Joaquín y José María. Los nombres de quien completan una nómina para la historia.

Solo en ese vestuario saben los esfuerzos que han hecho para llegar a este momento, y solo ellos y sus familias saben las dificultades que han encontrado en el camino. Han sido muchas y casi todas inmerecidas, pero para aquellos que las han ejecutado no hay mayor afrenta que vuestra felicidad. Agradecimiento y respeto pero las familias, habéis sido parte fundamental del éxito de vuestros hijos, a vuestra manera.

Les pedí a los compañeros de Rayo Herald que me dejaran cerrar el círculo que empecé con mi anterior artículo sobre vosotros y esto es lo que me ha salido. Sólo puedo daros las gracias una vez más a todos. Y ahora el camino sigue, quizás alguno tome otra senda, otros se queden, otros asciendan. Dará igual. Sois parte de una familia para toda la vida en la que irán pasando cosas pero siempre quedará esa foto de aquel sábado caluroso en Ceuta. Lo mas importante es que allá donde nos lleve la vida a cada uno sepamos escoger el camino para ser felices. Suerte a todos, el camino tiene curvas y buitres en cada metro. No perdáis el tiempo, se apartarán ellos solos si no huelen la carroña. Recordad siempre quienes sois. Gloria y honor para ese grupo que se empeñó en ser rebelde. Sois leyenda.

RHOpinionFirmaRG

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