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Aquel 17 de marzo de 2013

“Paco Jémez se pone a 100”, “Centenario Jémez”… sin duda, estos serán algunos de los titulares que encabezarán las informaciones que tendrán al Rayo Vallecano como protagonista el próximo domingo. El destino ha querido que el técnico cordobés alcance esta mágica cifra en el estadio de uno de los históricos de la categoría. Es ese mismo rival ante el que Luis Cembranos marcó un imborrable tanto el 15 de diciembre de 1999 que se terminó traduciendo en la clasificación para octavos de final de Copa del Rey ante el Athletic de Bilbao.

UN HUECO EN LA HISTORIA DEL RAYO

Curiosamente, el encuentro favorito de Paco Jémez dentro de este centenar en el que ha estado al frente de la franja no es una victoria. Según apuntó en Unión Rayo, hay que remontarse al 17 de marzo de 2013. El marco no fue otro que el incomparable Camp Nou. El rival, el todopoderoso FC Barcelona que vivía su primera temporada sin Pep Guardiola en el banquillo y venía de derrotar al AC Milan en Liga de Campeones.

El Rayo Vallecano se presentó en el feudo del a la postre campeón liguero con Rubén; Tito, Gálvez, Figueras, Arbilla, Adrián (al que sustituyó Lass en el min 62), Trashorras, José Carlos, Chori Domínguez, Piti y Delibasic (Tamudo, min 70).

Pese a que fue el FC Barcelona el que terminó llevándose el gato al agua por 3-1, queda claro que eso no es lo que importó a Paco Jémez. Y es que el conjunto vallecano desplegó un juego sensacional en la Ciudad Condal, arrebatando en muchos momentos el balón al equipo entrenado por Jordi Roura y provocando que incluso Javier Mascherano se acercara al técnico rival

a la conclusión para felicitarle y reconocer que el Rayo Vallecano era el mejor conjunto que les había visitado. Para muchos, esto no sería más que una derrota. Maletas de un viaje a ninguna parte… No para Paco Jémez.

VALENTÍA COMO MODO DE VIDA

Este partido, y las palabras del técnico designándole como el que mejor recuerdo le ha dejado, resulta paradigmático para resumir el periplo de un Paco Jémez que probablemente diga adiós al club a final de temporada. Podría haber elegido el 1-2 contra el Getafe en una temporada 2012-2013 en la que se lograba ser el mejor Rayo Vallecano de la historia. O haber hecho lo propio con la victoria 1-0 ante el Valencia del pasado curso con la que se puso la primera piedra de la salvación o las goleadas ante Málaga (4-1) o Granada (0-3). Sin embargo, si hay algo innegociable en el modus vivendi del ex del Córdoba en el banquillo, es el estilo. Con tres zagueros (incluso tres laterales como ante el Espanyol) o con un falso 9 tan poco creíble como Licá (contra el Córdoba), lo cierto es que Paco Jémez siempre ha dejado bien a las claras la idea futbolística que quiere para el Rayo Vallecano.

Se trata de unos principios gracias a los cuales un equipo que en el año 2008 deambulaba por Segunda División B lleve varios meses sin pisar los puestos de descenso y ahora sea uno de los ejemplos a seguir en el mundo fútbol, tanto dentro como fuera de nuestro país. Arriesgado, osado, suicida, idealista… los epítetos al Rayo de Jémez se acumulan. De lo que no hay duda es que aquel 17 de marzo de 2013 tiene mucho que ver con la historia del club.

 

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