Antonio Calderón, magia cadista en Vallecas

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ANTONIO CALDERÓN

INTRODUCCIÓN

Pónganse en pie para leer esto si sienten al Rayo. La mano en el corazón, la mirada al frente y la bufanda franjiroja enroscada al cuello. La historia comienza como en los cuentos, no era para menos: “Érase una vez un Cádiz en el que jugaban juntos los conocidos como ‘la quinta de los milagros’, llamada así por las veces que eludieron el descenso a Segunda División in extremis. Eran José, Calderón, Cortijo, Raúl y Barla, a los que se unían ‘jóvenes’ como Mejías, Mágico, Carmelo, Oliva o Manolito”. Casi nada.

DESTINO VALLECAS

Ese equipo le hizo un 4-0 al Dream Team de Cruyff, salvó la promoción con el Málaga de la temporada 90/91, o la del Figueres de la 91/92, pero ese Cádiz “milagrero” tenía una fecha de caducidad: la temporada 93/94, donde el equipo acabó en Segunda B y desmantelado por las urgencias económicas. El Rayo Vallecano fue el puerto de destino de ese grupo de jugadores, hasta ser conocidos como el Rayo “Gaditano”. Allí coincidieron juntos Cortijo, José, Calderón, Barla y Onésimo como estrella invitada.

MUCHOS RECORDARÁN ESA ZURDA DE ORO, ESA GRACIA DE LA BAHÍA Y ESOS PASEOS POR LA AVENIDA DE LA ALBUFERA AL TERMINAR LOS PARTIDOS COMO UN AFICIONADO MÁS

Pocos se acordarán ya de ese ascenso en Vallecas, con un Calderón sentado en el vestuario y abatido en un mar de lágrimas porque un día antes se había perdido su perro que tanto le acompañaba en su casa madrileña. Muchos si recordarán esa zurda de oro, esa gracia de la Bahía y esos paseos por la Avenida de la Albufera al terminar los partidos, como un aficionado más.

Historias de ciencia ficción comparadas con la dinámica del fútbol moderno que ha invadido, en algunos sitios más y en otros menos, a todos los equipos de primer nivel.

TRAYECTORIA

Formado en las divisiones inferiores del equipo amarillo, subió a la primera plantilla cadista en la Temporada 86/87. Era la famosa temporada de ‘la liguilla de la muerte’, en la que Irigoyen hizo una jugada maestra, consiguiendo la permanencia en una de las temporadas más largas de la historia de la Primera División española.

SU PRIMERA TEMPORADA NO PUDO SER MEJOR: ASCENSO A 1ª DIVISIÓN EN UN EQUIPO CON NOMBRES COMO WILFRED, LEMA, COTA, GARCÍA CORTÉS, RICARDO GALLEGO…

La 88/89 fue su tercera y última campaña en las filas cadistas. En el verano de 1989, Antonio Calderón es traspasado al Mallorca, conjunto en el que en su primera temporada realiza una buena campaña, dejando para la historia la mejor racha de partidos sin conocer la derrota en la historia del club mallorquín, en concreto 10, desde la jornada 2ª a la 11ª. A final de campaña el Mallorca acaba en una templada décima posición. A la siguiente campaña Calderón se cae de las alineaciones y su equipo que realiza una discreta temporada en liga, consigue meterse en la final de la Copa del Rey, en la que cae ante el Atlético de Madrid por 1-0.

UNO DE LOS GRANDES DEL RAYO

Su siguiente destino sería Vallecas. Era el Rayo de Camacho y su primera temporada no pudo ser mejor: ascenso a 1ª División en un equipo con nombres como Wilfred, Lema, Cota, García Cortés y Ricardo Gallego entre muchos otros.

Calderón estuvo en el Rayo cinco temporadas, jugando en 1ª División en tres de ellas: la 92/93, 93/94 y la 95/96, y dos en 2ª División: la 91/92 y la 94/95, consiguiendo un segundo ascenso a las órdenes de Paquito. En el verano de 1996 recaló en las filas del Lleida para quedarse durante cuatro temporadas, todas ellas en Segunda.

RUMBO A ESCOCIA

En el verano de 2000, Steve Archibald -presidente del Airdrie- llamó a un grupo de españoles para jugar en su equipo. Calderón aceptó el reto del conjunto escocés donde jugó hasta marzo de 2001, para fichar posteriormente por el Kilmarnock. Archibald pidió nueve nombres a la agencia española de intermediación Bahía Producciones. El técnico ofrecía pagas de hasta 40 millones de pesetas por un contrato de un año, con opciones a renovar. Como fórmula de seducción, Archibald añadió que su equipo, el Airdrie, constituía un buen escaparate como vía de entrada al fútbol británico.

UNA PANCARTA DEMOSTRABA SU CONCEPCIÓN DE LOS RANGOS: “GARCÍA SANJUÁN IS JESUS, CALDERÓN IS GOD”

Antonio Calderón y Jesús García Sanjuán, dos futbolistas con sobrado currículo a sus espaldas en la máxima categoría del fútbol español, se pusieron a la cabeza de los elegidos, precisamente por su condición de veteranos ilustres en la Liga española. En el estadio del Airdrie, una pancarta demostraba su concepción de los rangos: “García Sanjuán is Jesus, Calderón is God” (“García Sanjuán es Jesús, Calderón es Dios”).

En el verano de 2002, ya con 35 años, Calderón pasó a formar parte de la disciplina del Raith Rovers, siendo algo tan extraño en nuestro fútbol como “jugador-entrenador”. Allí consiguió un histórico ascenso a la Primera División escocesa.

CÁDIZ

Con cuarenta años, ya de vuelta a casa, le llegaba la oportunidad de entrenar a su Cádiz. Era la tercera temporada que pasaba en el club tras su vuelta de Escocia, y relevaba en el cargo a Mariano García Remón. La alegría le duró poco con un equipo en caída libre, y el 8 de abril de 2008 fue destituido.

El verano estaba cerca y las campanas volvieron a sonar en un equipo que acababa de conseguir el ascenso a la 2ª división: la SD Huesca. El técnico gaditano llegaba al conjunto aragonés avalado por su gerente, Raúl Ojeda, con quien coincidió varias temporadas en el Lleida y también en el Raith Rovers, sustituyendo en el cargo nada más y nada menos que a otro ilustre ex jugador rayista: Onésimo.

Albacete y Tenerife fueron sus siguientes paradas en el enmarañado mundo del fútbol antes de regresar a dos banquillos conocidos. Primero a la SD Huesca, con la que no pudo evitar el descenso en la 2012/13, y luego de nuevo al Cádiz, con el que intenta regresar al fútbol de primer nivel.

EPÍLOGO: GRACIAS CALDERÓN

Y vuelve a su segunda casa, Vallecas, la que fue durante cinco años en Primera y Segunda. Lo hace de nuevo sin ser entrenador del Rayo y en un Trofeo Vallecas cada vez más devaluado. Repite visita después del merecido homenaje que le brindó la afición hace un par de temporadas, recordando su trayectoria con la franja y demostrando el gran cariño que le guardan. Algunos recordarán ese partido contra el Real Madrid por cómo Diego Costa se enzarzaba con Ramos o por el famoso gol de tacón del idolatrado CR7. Otros guardan en su retina la sonrisa de Calderón de la mano de su hijo con la placa de la afición franjirroja en la mano.

Muy lejos queda esa promoción con el Mallorca y el recuerdo de su pase en largo a Onésimo que se convirtió en el segundo gol más celebrado en la historia del Rayo, sólo superado años después por el “Tamudazo”. A diferencia del día de su último gol en Vallecas, el del 4-3 al Zaragoza que daba aliento a los de Zambrano en su lucha por la permanencia, esta vez el Estadio no estará lleno. Seguro que no. pero los que estén sabrán reconocer que el de la Bahía dejó por Vallecas un trozo de historia marcada por una de las mejores piernas izquierdas que hemos visto en muchos años. Vallecas le debe una. Tiempo al tiempo. Gracias Calderón.

RHOpinionFirmaFS

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