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Alquiler por horas en Vallecas

Séptima derrota en trece partidos para un Rayo Vallecano que sigue sin encontrar su identidad futbolística. En esta ocasión, fue el Athletic el encargado de alquilar el Estadio de Vallecas para su fiesta particular. Con la grada repleta de seguidores visitantes, el conjunto dirigido por Ernesto Valverde se llevó los tres puntos con una comodidad insultante.

Menos de un minuto tardó el Rayo Vallecano en pegarse el primer tiro en el pie. En una serie de errores en cadena, Trashorras puso en juego una falta de manera defectuosa con la inmensa mayoría de sus compañeros en campo rival. El balón rechazado terminaba en los pies de Nacho, que golpeaba el balón de manera tan alocada como incomprensible, facilitando la contra del rival ante la falta de reacción de Embarba y Jozazed. Aduriz aprovechaba el regalo superando a Juan Carlos en una salida tardía y defectuosa que culminaba el despropósito rayista para abrir el partido.

A partir de ahí, el Rayo no supo utilizar los 89 minutos restantes para dar la vuelta a la tortilla.

Alejados del fútbol activo y persistente de años anteriores, los de Jémez se volvieron a instalar en el tedio. Las llegadas al área rival brillaban por su ausencia y nadie, absolutamente nadie, destacaba por encima de un tono general gris oscuro. Tampoco lo hacía el colegiado Hernández Hernández, que castigaba injustamente al Rayo con un penalti inexistente, ahondando en una herida que ya sangra bastante por sí sola.

Aduriz no perdonó desde los once metros, obligando al técnico franjirrojo a mover ficha a la desesperada en el descanso. Bebé y Manucho entraron por Amaya y Jozabed, dejando sólo tres efectivos en defensa para buscar la remontada. Aunque el equipo mejoró en posesión e intensidad, Javi Guerra no llegó a recibir ningún balón franco en la zona de peligro. El que sí lo recibía era Aduriz, que aprovechaba una asistencia de Laporte -expulsado de manera rigurosa minutos más tarde- para firmar su particular hattrick.

De ahí hasta el final poco partido que jugar. Destacó la buena disposición de Lass, que cuando

sale desde el banquillo pide a gritos ser titular y que cuando es titular pide a gritos volver al banquillo. Un dilema más, y tiene unos cuantos, para Paco Jémez a la hora de enderezar el rumbo de una nave que deambula perdida por las peligrosas aguas de Primera División.

Y es que el Rayo no está fallando ni por debajo de lo esperado atendiendo a su presupuesto, pero sí que está fallando a lo dispuesto por sus propios ideales. Dentro del campo no se refleja de la identidad de un equipo Jémez. Fuera de él no se refleja la identidad del equipo del barrio. Todo vale mientras haya tres peores que tú. ¿Y cuándo no los haya?

RHOpinionFirmaJCO

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