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Airosos tras jugar con fuego

Tocó sufrir. Quién le iba a decir a la parroquia franjirroja a las 20.40 horas del sábado que su equipo acabaría el encuentro con el cuchillo entre los dientes, haciendo malabares con la pelota incendiada que dejó Zé Castro a los 19 minutos y deseando escuchar un triple pitido que sonaría a música celestial. Para esa hora, el Rayo Vallecano ya vencía por 2-0 con doblete de Javi Guerra a un frío Granada, que solo se reanimó en la segunda mitad y pudo acortar distancias en el saque de un córner. Pese a disputar gran parte del partido contra 10 jugadores, los de José Ramón Sandoval -recibido con una cálida ovación por la afición local- se mostraron muy timoratos, sin mordiente e incapaces de vencer a un conjunto el franjirrojo que suma 13 puntos en las 11 jornadas de Liga disputadas.

RH NEGATIVO: PIEZA INSUSTITUIBLE

La pésima noticia de la noche. Antonio Rodríguez Martínez, Toño, se ha convertido en la presente temporada en una de las patas que sostienen al Rayo Vallecano en una cómoda posición pese a un juego y resultados algo irregulares. El veterano guardameta por fin parecía haber añadido la consistencia bajo palos tan deseada en los últimos años. Pero llegó el minuto 77 de encuentro y el desafortunado lance que hizo bailar en demasía su rodilla derecha. Manos a la cabeza, camilla en el césped, tono pálido en su piel… mala pinta, malísimas sensaciones. Si a su espléndido momento de forma, exhibido apenas unos minutos antes salvando un tiro a bocajarro de Piti, le unimos la ausencia de Cobeño tras pasar por quirófano y a Juan Carlos como único recambio, la situación parece alarmante. Su baja es devastadora en estos momentos, con poco margen de maniobra para un club obligado a una solución de urgencia, de esas en las que incurrir en la precipitación no suele ser excepción.

RH NEGATIVO: TIEMPO PARA REFLEXIONAR

De lo que pudo ser un partido plácido a redoblar el esfuerzo en defensa solo pasaron 9 minutos. Fue el tiempo que transcurrió entre el segundo gol local y la segunda amarilla vista por Zé Castro cuando el crono marcaba el 19. El central portugués salía del campo cabizbajo, conocedor de primerísima mano de los dos infantiles errores que dejaban a los suyos con 10. Dos acciones innecesarias. Dos inconexiones tan puntuales como graves en su toma de decisiones… y todo un partido por delante frente a un rival tendido en la lona al que se le concedía gratuitamente una vida extra. Por suerte para los intereses vallecanos los andaluces estuvieron muy lejos de saber aprovecharla, dando una imagen inexplicablemente gris. Al central rayista le tocan unas semanas de reflexión profunda. No se le discute su buen hacer, ha demostrado su capacidad con creces. Aún está lejos de su mejor versión, eso sí. A tiempo está de motivarse, replantearse lo hecho hasta ahora y volver a ser el líder en la zaga. De él depende.

RH POSITIVO: EQUIPO

Jémez lo destacó y todo aquel que disfrutase/sufriese con el Rayo el sábado lo pudo comprobar: la mayor virtud ante el Granada fue la capacidad de competir como equipo. Hubo que juntar líneas, se hizo. Hubo que sacrificarse en los costados, se hizo. Hubo que correr, correr, correr y luchar, se hizo. La minimización de errores en defensa llevó a un rendimiento óptimo a la hora de defender la renta que habían supuesto los tempraneros goles. Hace solo una semana en Ipurúa se dio una imagen deslabazada, inconexa, irreconocible. Apenas una jornada después, la coherencia regresó y del esfuerzo de un colectivo surgieron 3 puntos de lo más valioso, no solo por el mérito de pelearlos en inferioridad, sino por el plus que supone lo directo en aspiraciones del rival. Getafe será el siguiente escenario en medir la contundencia de la reacción tras el desastre en Éibar.

RH POSITIVO: NÚMEROS MÁGICOS

No es la primera vez que asoma en estas líneas la figura del ‘9’ fichado in extremis. Méritos ha hecho de sobra. Los goles del Rayo este año tienen nombre y apellidos: Javier Guerra Rodríguez. Toca tirar de buena memoria para recordar un ariete de sus características goleando al pie de la Albufera. Correctísimo por arriba e infatigable para sacar a relucir su don de la oportunidad ante el gol, el malagueño va camino de romper registros goleadores con la franja. Bueno (17), Larrivey (12), Piti (18), Michu (15), Armenteros (20), Rubén Castro (14), Aganzo (12) y Pachón (16) han sido los últimos hombres-gol del conjunto rayista en las pasadas temporadas. Ninguno de ellos registraba el promedio de acierto goleador que tiene el ex de Valladolid, Cardiff o Málaga. Su doblete frente al Granada le deja con 8 goles en 9 partidos cuando apenas han pasado dos meses y medio de competición. Ocho tantos nacidos de 23 remates rumbo a la portería rival. Números mágicos y una varita más allá de los terrenos de juego, la de Felipe Miñambres para acertar año sí y año también en la parcela de fichajes.

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